Rafael Correa apela al nacionalismo para ocultar su permisividad con las FARC

Así respondió la Casa de Nariño al anuncio del Gobierno ecuatoriano de presentar una queja formal contra Colombia ante la OEA, por las denuncias que ha hecho contra el mandatario ecuatoriano.

En un comunicado, la Secretaría de Prensa de la Presidencia insistió en que Correa desautorizó a las Fuerzas Armadas de su país para perseguir a las Farc.

“Este hecho fue informado por el conjunto de fuentes que permitió también ubicar el campamento del terrorista de las Farc alias ‘Raúl Reyes'”, afirma el comunicado.

Desde el fin de semana, los gobiernos de los dos países se han transado en una lucha de comunicados con acusaciones mutuas.

Este lunes, en un pronunciamiento oficial que fue leído por el vocero gubernamental Vinicio Alvarado, el gobierno ecuatoriano rechazó las afirmaciones de su contraparte colombiana y reiteró que ”censura tajantemente los métodos de acción del grupo irregular Farc, y que jamás permitirá que las Farc o cualquier otro grupo irregular o regular actúe en el territorio nacional”.

”El gobierno del Ecuador rechaza esta injuriosa y falaz afirmación, que sin sustento alguno, atenta contra el honor y el buen nombre del Presidente de la República del Ecuador y su gobierno, de las fuerzas armadas del Ecuador y del estado ecuatoriano”, señaló.

En un acto en el palacio de gobierno, Alvarado dijo que Ecuador ”se declara sorprendido y defraudado por el disonante comunicado de prensa” que emitió el domingo la secretaría de prensa de la presidencia colombiana.

En ese comunicado, el presidente Alvaro Uribe reclamó al presidente Correa por ”declaraciones contradictorias” y ”falta de seriedad” a un compromiso asumido para mejorar las relaciones bilaterales, rotas desde hace ya más de un mes, por declaraciones que realizó el mandatario ecuatoriano en su reciente visita a México.

El vocero ecuatoriano, dijo que en esa nota Colombia sostiene una ”grave e inédita acusación, de absurda temeridad: que el presidente Rafael Correa habría impedido operativos de las Fuerzas Armadas ecuatorianas en contra de las Farc”.

Afirmó que el comunicado ”constituye una clara injerencia” de Colombia en asuntos internos de Ecuador y que con él se configuró ”un nuevo quebrantamiento del derecho internacional”.

El gobierno de Correa había acusado a Colombia de violación de su soberanía y ruptura del derecho internacional a raíz de la incursión armada colombiana a territorio ecuatoriano, el 1 de marzo para atacar un campamento clandestino de las Farc.

Alvarado anticipó que el gobierno nacional ”presentará una queja formal” al secretario de la OEA, José Miguel Insulza, encargado de fomentar mecanismos para la reanudación de las relaciones que Ecuador rompió el 3 de marzo.

Desde entonces se han registrado reiterados episodios de confrontación verbal también relacionados a supuestos documentos encontrados en un computador de Reyes sobre presuntos vínculos entre el gobierno de Correa y las Farc.

La noche del domingo, tras conocerse el comunicado colombiano, el ministro de Defensa, Javier Ponce y altos jefes militares negaron que Correa haya impedido acciones militares contra guerrilleros e instaron a Colombia a dar pruebas.

Para los colombianos ”la gran prueba es la presencia notoria de alias ”Raúl Reyes en el Ecuador”, según un segundo comunicado.

”Esta es una respuesta por demás ridícula, pues no prueba de modo alguno la acusación colombiana”, señaló Alvarado.

Acusó a Colombia de ”con su tono desproporcionado y acusaciones ofensivas afecta el proceso de normalización de relaciones en marcha”.

El ministro de Defensa había dicho la radio colombiana RCN que Colombia debe presentar pruebas sobre supuestas omisiones de las fuerzas militares ecuatorianas en combatir a las guerrillas de las Farc y también cómo conoció de esas presuntas acciones.

En Quito el ministerio de Defensa de Ecuador, emitió un comunicado en el que informó que cerca de la frontera, en dos sitios distintos, se encontraron 15 bases clandestinas y dos laboratorios de procesamiento de droga, abandonados, tras operaciones entre el 5 y 10 de abril. Indicó que ”se presume pertenecen a grupos ilegales armados de Colombia”. No se informó de detenidos.

QUITO

Fuente eltiempo.com

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Critican a Bush por no hablar con Correa en caso FARC

Un dirigente demócrata del Congreso de EE.UU. dijo este jueves que fue un error del presidente George W. Bush no contactar al presidente ecuatoriano Rafael Correa durante el conflicto diplomático derivado del ataque colombiano a un campamento de la guerrilla colombiana en territorio ecuatoriano.

Eliot L. Engel, presidente del subcomité para el Hemisferio Occidental de la Cámara de Representantes, dijo que Bush sólo habló con el presidente colombiano Álvaro Uribe después del incidente ocurrido el primero de marzo que llevó a Correa a la ruptura de relaciones diplomáticas con Bogotá.

“Estoy convencido de que (Correa) es un dirigente con quien Estados Unidos puede y debe trabajar”, dijo Engel en la apertura de una audiencia sobre la disputa colombo-ecuatoriana. “Francamente, creo que fue un error del presidente Bush no comunicarse con él”.

Pidió al secretario de Estado asistente para asuntos interamericanos, Thomas A. Shannon, “visitar Ecuador pronto a fin de complementar las muchas visitas que el gobierno estadounidense ha hecho a Colombia, y demostrar nuestro compromiso con la bilateralidad en las relaciones”.

Cuestionamientos a Insulza

A la audiencia fue invitado el secretario general de la Organización de los Estados Americanos, José Miguel Insulza, quien actuó cautelosamente para no tomar partido con ninguna de las partes debido a que es un funcionario que responde a los gobiernos de la región.

Insulza solamente hizo mención cronológica de las acciones que estaba adoptando a fin de construir la confianza entre Ecuador y Colombia.

Dijo que la Interpol, a pedido del gobierno colombiano estaba realizando los exámenes de tres computadoras halladas en el campamento atacado de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y que los resultados serían conocidos a fines de abril.

Engel pidió al gobierno colombiano que se abstenga de continuar difundiendo presuntos contenidos de esas computadoras en tanto Interpol no se haya pronunciado sobre lo que ha encontrado, a fin de no acentuar las animosidades.

Indicó que la reacción de Bush al conflicto le había  decepcionado profundamente y acusó a Bush de tratar de usar el incidente para impulsar el tratado de libre comercio entre Colombia y Estados Unidos.

“Ese fue otro error”, agregó. “Si el tratado va a ser aprobado por el Congreso es otro tema, pero ciertamente no tiene nada que ver con el ataque colombiano a las FARC en Ecuador. Este tipo de retórica solamente nos aísla de otros países en Sudamérica que ya estuvieron inquietos por la incursión colombiana”.

En la audiencia comparecieron también como testigos los analistas Michael Shifter, subdirector de Diálogo Interamericano; Ray Walser, de la Fundación Heritage; y Julia E. Sweig, directora para América Latina del Consejo de Relaciones Exteriores.

Las FARC hayan refugio en Ecuador

El norte de Ecuador se ha convertido en santuario de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Testimonios de ex combatientes y el contenido de los ordenadores intervenidos a la guerrilla en la operación militar que acabó con la vida de su número dos, Raúl Reyes, a los que ha tenido acceso EL PAÍS, revelan nuevos detalles sobre la colaboración ecuatoriana con las FARC.

Gracias a las redes de corrupción entretejidas con autoridades locales y militares, el grupo armado ha establecido, aseguran fuentes militares colombianas, al menos ocho campamentos estables, desde donde lleva a cabo tráfico de armas, transporte de drogas y adoctrinamiento de las poblaciones. “Toda la zona fronteriza es segura en el lado ecuatoriano”, cuenta Miguel, un ex guerrillero que conoce el terreno por haber sido mando medio del Frente 48 de las FARC durante 10 años y acogido ahora, como miles de sus compañeros, a un programa de reinserción.

“Hacemos nuestros campamentos en fincas y nos abastecemos en las comunidades. Altos mandos militares nos apoyan con la logística, con armamento, carpas y uniformes. En el Frente 48 llevamos uniformes ecuatorianos, porque es más fácil que esperar a que el Secretariado los mande desde Colombia”, afirma el ex guerrillero Miguel, miembro de la seguridad de Raúl Reyes que abandonó recientemente la lucha armada y vive en la clandestinidad cerca de Bogotá.

Los guerrilleros se mueven por el norte de Ecuador en camionetas, como ha constatado un funcionario de la Organización de Estados Americanos (OEA), que expresaba en privado el desconcierto que le provocó cruzarse en comedores del área fronteriza con miembros de las FARC perfectamente pertrechados.

El gran proveedor de la guerrilla es Patricio González, poderoso traficante de armas ecuatoriano que colabora con las FARC desde hace 25 años. “Los generales ecuatorianos con los que trabaja Patricio le venden una parte de las armas que debían ser destruidas” asegura Miguel. “Alguna vez el armamento llegaba en contenedores desde el puerto de Guayaquil”.

En este territorio liberado, la guerrilla ha establecido corredores para el transporte de cocaína, principal fuente de financiación. “Desde Putumayo entran las camionetas cargadas con pasta base, que preparan los campesinos, y por carreteras ecuatorianas siguen hacia el oeste e ingresan de nuevo en Colombia por Nariño, donde están los laboratorios. Luego la droga vuelve a salir por Ecuador, hacia la costa”, dice Miguel. El antiguo guerrillero no tiene pelos en la lengua y lanza gravísimas acusaciones contra las autoridades ecuatorianas que el Gobierno de Quito ha negado reiteradamente.

Gracias a las “mensualidades” que reciben de las FARC, asegura Miguel, las autoridades locales hacen la vista gorda. “Los jefes de la policía avisan a los retenes para que nos dejen pasar. En El Carmelo, en el cruce de la frontera, hay una base del Ejército ecuatoriano que controla la carretera. Y también están comprados”.

“Hemos detectado 11 campamentos en suelo ecuatoriano”, dice una fuente de la inteligencia colombiana. “Ocho grandes, con talleres, polvorines y pistas de entrenamiento en la zona del río San Miguel, y tres más pequeños por el río Putumayo”. Las ocho bases permanentes (Rancherías, San José, El Arenal, La Isla -donde Raúl Reyes vivió dos años-, El Limón, La Escalera, Farfán y Puerto Mestanza) jalonan la frontera norte de Ecuador de este a oeste.

Desde esa retaguardia, Colombia ha sufrido 39 ataques de las FARC desde 2004. Uno de ellos causó la muerte de 22 soldados en la localidad de Teteyé. “Hemos entregado 16 informes a la Comisión Binacional para Asuntos Fronterizos, y ocho más a la cancillería ecuatoriana, sobre la presencia de las FARC en su suelo”, dice un alto funcionario colombiano. “Ellos lo niegan o, simplemente, no responden”. Bogotá dice entender ahora esa actitud. Esa mina que es el ordenador de Raúl Reyes ha desvelado las relaciones políticas sostenidas por las FARC con el Gobierno de Quito al más alto nivel. El número dos de la guerrilla da cuenta de dos reuniones, el 18 de enero y el 28 de febrero de este año (dos días antes de su muerte), con emisarios del presidente Rafael Correa. Uno de ellos es su ministro de Seguridad, Gustavo Larrea. El presidente ecuatoriano propone reunirse con los mandos de la guerrilla en Quito, establecer “coordinaciones sobre la frontera binacional”, contrarrestar los efectos del Plan Colombia contra el narcotráfico con denuncias de las fumigaciones, “cambiar a los mandos de la fuerza pública” hostiles a la guerrilla… Se trata de neutralizar al presidente colombiano, Álvaro Uribe, representante “de la Casa Blanca, las multinacionales y las oligarquías”.

La indignación de Correa por el ataque colombiano contra la base de Reyes se volvió virulencia cuando esos dos correos salieron a la luz el pasado martes. Llamó “mentiroso e insolente” a Uribe y dijo que asociarle a él con las FARC era “una desfachatez”. Luego justificó la presencia de la guerrilla con los desvelos de su Gobierno por lograr la liberación de los secuestrados.

El problema, ha dicho Correa, es que Colombia no cuida sus fronteras. “El Gobierno de Ecuador se niega a establecer mecanismos de cooperación. Con Perú tenemos patrullas conjuntas en los ríos, y allí no hay problemas de campamentos. Con Ecuador quisimos hacer lo mismo, y ha sido imposible”, dicen en Bogotá. Para compensar, Gustavo Larrea, el ministro de Seguridad ecuatoriano, ha propuesto la interposición de cascos azules de la ONU entre ambos países.

[Para la comisión especial de la OEA, que visitó el lunes la frontera, no hay duda de que Ecuador necesita de ayuda internacional para mantener el control de su frontera con Colombia, informa desde Quito Daniela Creamer. “Ecuador requiere de cooperación para lograr un control efectivo”, dijo José Miguel Insulza, secretario general del organismo.]

Fuente Diario elpais.com

Gobierno ecuatoriano pidió a Colombia copia de los documentos encontrados en el computador de Raúl Reyes

La cancillería confirmó hoy que a través de la embajada de Argentina en Bogotá, los representantes ecuatorianos solicitaron a Colombia que proporcione copias digitales e impresas de los documentos encontrados en las computadoras supuestamente pertenecientes a ‘Raúl Reyes.

La entrega de este material al presidente Rafael Correa le fue ofrecida por el presidente Álvaro Uribe en la reunión de jefes de Estado del Grupo de Río. Sin embargo hasta el momento no se ha efectuado.

El Gobierno solicitó información sobre el hardware incautado, características técnicas así como también el software y los servidores de correo empleados para la transmisión de datos.

Dentro de la petición de Ecuador consta la solicitud de un informe sobre las circunstancias en que el material fue aprendido con los respaldos documentales pertinentes y la metodología aplicada por las autoridades colombianas para analizar las computadoras y sus contenidos.

La Policía Nacional rechazo información del diario español El País

La Policía Nacional rechazó hoy de manera directa la información difundida en el Diario español El País, en el que se la relaciona con las FARC, así lo anunció el director de operaciones de la Policía, general Ángel García.

García además advirtió que jamás existió ningún tipo de relación con este grupo irregular del vecino país, ni con ningún otro grupo guerrillero.

Fuente elcomercio.com

Ambiente pre-bélico

Por Carlos Chirino, BBC Mundo

Nunca en el último medio siglo de historia venezolana había sonado tanto la posibilidad de que el país se vea involucrado en una inédita guerra con Colombia.


Otros, autodenominados “radicales”, ofrecen a la sombra de la estatua de Simón Bolívar en el centro de Caracas, un “voluntariado” listo para el combate.

“Mande mi comandante” dice y saluda militarmente Lina Ron, jefa de ese grupo y una de las cabezas del movimiento popular vinculado al gobierno.

Desde la radio del automóvil el presentador de un programa informativo comunitario recuerda a los oyentes que “en las guerras los muertos los pone el pueblo”.

El locutor le habla precisamente a un público mayoritariamente ubicado en barriadas populares caraqueñas.

Paz, por favor

En las calles de las ciudades venezolanas ya se ven vehículos con consignas pacifistas en sus parabrisas.

Motoristas colombianos bloquearon el puente Simón Bolívar, para protestar por la falta de gasolina venezolana para sus vehículos.


“Paz, por favor”, “No a la guerra” o “100% paz”, lema que recuerda el “100% estudiantes” del movimiento estudiantil opositor al presidente Hugo Chávez.

Una mayoría siente su angustia expresada en esas consignas pintadas con burdos trazos de pintura blanca. Otros -por ahora los menos- las ven como manifestaciones “antipatrióticas”.

Nunca en el último medio siglo de historia venezolana había sonado tanto la posibilidad de que el país se vea involucrado en una inédita guerra con Colombia.

Como consecuencia en plazas, cafeterías, en el trasporte público, el presidente Chávez ha dejado de ser el tema dominante para dar paso a la discusión sobre una potencial guerra con Colombia.

Claro que se discute una decisión del mandatario venezolano, quien sorpresivamente ordenó reforzar militarmente la frontera tras la operación colombiana en territorio ecuatoriano y que terminó con la muerte del líder guerrillero Raúl Reyes.

Cautela y retórica

Y mientras el gobierno sigue construyendo ese muro “defensivo” ante Colombia, en la prensa no se escuchan aún las “trompetas de guerra” de las que habló días atrás el líder cubano Fidel Castro.

Ni siquiera en los medios más vinculados con la llamada revolución bolivariana se percibe una política editorial favorable al conflicto.

Se percibe en ellos, claro está, una retórica encendida para criticar la agresión colombiana contra Ecuador.

Se habla de la necesidad de solidarizarse con el presidente Rafael Correa y de lograr una condena internacional al gobierno “títere imperialista” de Colombia.

Pero en todos se describe la movilización militar como maniobra “defensiva”, pese a que Colombia no está llevando tropas hacia la frontera.

En otros tiempos, no habría sido extraño ver la prensa venezolana explotando el sentimiento anti-colombiano que se fue creando con las tensiones territoriales que durante siglos mantuvieron ambos países.

Historia pacífica

La historia de la vecindad entre Venezuela y Colombia es un raro caso de convivencia pacífica, bastante difícil de encontrar en el resto de América.

Ha habido momentos de tensión importantes en los que por momentos parecía que la guerra fuera inevitable.

El más importante fue la crisis generada en 1987 cuando la nave colombiana Caldas, entró en aguas del Golfo de Venezuela que Caracas reclama como soberanas, pero que están sujetas a una disputa.

Esta etapa crítica colombo-venezolana -que podría llamarse pre-bélica- ha sido hasta ahora muy mediática, empezando por la manera como anunció la movilización militar en su programa dominical de televisión el presidente Hugo Chávez.

Quizás por eso algunos, aunque conscientes de la gravedad del momento, se permiten hablar el lado más ligero del drama.

Por ejemplo el diario Tal Cual, uno de los periódicos más críticos del gobierno, que caricaturizaba la situación de la despedida entre el soldado y la madre.

Este le promete que “enviará correo todos los días”, y la madre le pide que mande también pollos, huevos, azúcar.

Para algunos la batalla diaria es conseguir esos productos básicos. Algunos de ellos, por cierto, que son importados de Colombia.