Fuentes de Financiamiento del Fondo Monetario Internacional – III Parte

Los recursos generales del FMI que este utiliza son las monedas de los países miembros, los DEG y el oro que posee en la cuenta de recursos generales del Departamento General. Las otras cuentas del Departamento General son las cuentas especial de desembolsos, en la que el fondo a de mantener el producto de determinadas ventas de oro cuyo precio exceda del precio oficial anterior, y de la cual ese producto podrá transferirla a la cuenta de recursos generales y la cuenta de inversiones, encargada de administrar ciertas inversiones del fondo. El otro Departamento del Fondo es el Departamento de derecho especial de giro, por cuyo conducto se efectúan las operaciones y transacciones en DEG.

Los recursos generales provienen principalmente de: suscripciones, préstamos, transferencias de la cuenta especial de desembolso y otros ingresos.

Las suscripciones de los países miembros son en primer término, la principal fuente de las tenencias del fondo. A cada país miembro se le asigna una cuota expresada en DEG y su suscripción es igual a la cuota. En el pasado, el 75% de la suscripción original de un país miembro era pagadero en su moneda y el resto en oro. Conforme a la pregunta enmienda, el DEG o las monedas de otros países miembros han reemplazado a la proporción que anteriormente era pagada en oro, porque excepto en raras situaciones el oro no se utiliza para hacer pagos obligatorios al fondo ni para otros que este deba hacer.

La cuota de cada país miembro constituye el dado o punto de referencia fundamental en sus relaciones con el fondo, que rige o regula entre otras cosas el número de sus votos, la cantidad de DEG que pueda recibir en las asignaciones de éstos y el volumen de ayuda financiera que pueda obtener del fondo.

Los países miembros que compren DEG al fondo o las monedas de otros países miembros deben pagar unos u otros en su propia moneda. Tampoco disminuye el valor de los recursos del fondo por el hecho de que se sustituya la moneda de su país miembro que se encuentre en situación sólida por la moneda de un país miembro que se encuentre en situación débil. Todas las tenencias del fondo en moneda que se hallen en sus recursos mantienen su valor en función al DEG, que es la unidad de cuenta del fondo. En caso de que las tenencias del fondo de una moneda se deprecien en función del DEG, el país miembro emisor debe pagar una cantidad adicional de su moneda al fondo. Por el contrario si una moneda de un país miembro se aprecia en función del DEG, el FMI devuelve moneda al país miembro; este mantenimiento mantiene al FMI vender monedas a los países miembros a tipos de cambio en curso, de manera que el país comprador no sufra una pérdida u obtenga una ganancia en función de los tipo de cambio vigente.

La Segunda fuente importante de las tenencias del FMI son los préstamos. La medida en que el FMI pueda tomar préstamos es ilimitada en el sentido que el fondo disfruta de plena libertad para decidir si debe tomar préstamos y cuál ha de ser la cuantía de esto. El FMI está facultado para tomar a préstamo las monedas de un país fuente dentro o fuera de los territorios de un país miembro, y no se exige requisito alguno en cuanto a la fuente de la cual este pueda tomar este préstamo. Por consiguiente, la facultad del FMI es lo suficientemente amplia para que pueda tomar préstamos de prestamista del sector privado, entre ellas los bancos comerciales.

Si el FMI desea tomar a préstamo las monedas de un país miembro de otras fuentes que no sea el propio país el FMI debe obtener el asentimiento de éste. El convenio insiste en que es necesario el asentimiento del país miembro a fin de asegurar de que el fondo recurra al mercado de capital para obtener la moneda del país miembro no origine ninguna compatibilidad con el modo de cómo el país miembro administra su moneda y no dificulte su capacidad para tomar prestamos.

A partir del 24 de octubre de 1.962 el FMI ha mantenido acuerdo permanentes, denominados acuerdos generales para la obtención de préstamos (AGP) con arreglo AGP el fondo en determinadas circunstancias puede tener a préstamos cantidades considerables de las monedas de diez de sus principales países miembros industriales de 8 de esos países miembros, y los bancos centrales de otros 2 países miembros, al objeto de financiar transacciones de cualquiera de los 10 realicen el tramo de reservas o con arreglo a la norma del FMI sobre tramos de crédito.

El FMI ha tomado acuerdos definitivos para tomar préstamos con destino a otra norma de ayuda económica, o sea, los servicios de financiamiento suplementario.

Los tipos de interés pagados por préstamos destinados a financiar transacciones con arreglo a las normas del FMI sobre tramo de crédito han guardado estrecha relación con las tasas periódicas de cargo en el FMI ha impuesto por sus tenencias de monedas de países miembros compradores.

Cómo otorga préstamos el Fondo Monetario Internacional – Parte II

 

 

¿Cuándo puede obtener un país un préstamo del FMI?

 

Un país miembro puede solicitar asistencia financiera del FMI si tiene una necesidad de balanza de pagos, es decir, si no puede conseguir financiamiento en montos suficientes y en condiciones accesibles para hacer frente a sus pagos internacionales netos. El préstamo del FMI da más flexibilidad a las políticas de ajuste y a las reformas que debe realizar el país para corregir el problema de su balanza de pagos y restablecer las condiciones para un vigoroso crecimiento económico.

 

Cambios en los préstamos del FMI

 

El volumen de préstamos del FMI ha fluctuado mucho con el tiempo. Con posterioridad a la crisis petrolera de los años setenta y la crisis de la deuda de los años ochenta se produjo un brusco aumento del financiamiento proporcionado por la institución. En los años noventa, el proceso de transición de Europa central y oriental y las crisis de las economías de mercados emergentes dieron lugar a nuevos incrementos de la demanda de recursos del FMI que en gran parte fueron reembolsándose a medida que las condiciones fueron mejorando.


Proceso de concesión de préstamos

Por lo general, el FMI otorga un préstamo en el marco de un “acuerdo”, que estipula las políticas y medidas específicas que el país convino en poner en práctica para resolver su problema de balanza de pagos. El país, en consulta con el FMI, elabora el programa económico que sirve de base para el acuerdo y lo presenta en una “carta de intención” al Directorio Ejecutivo de la institución. Una vez que el Directorio aprueba el acuerdo, el préstamo se entrega en desembolsos periódicos a medida que se va ejecutando el programa.

Servicios financieros del FMI

Con los años el FMI ha creado varios instrumentos de crédito o “servicios financieros”, acordes a las circunstancias específicas de sus países miembros. Los países de bajo ingreso pueden obtener préstamos a una tasa de interés concesionaria por medio del Servicio para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza (SCLP) y el Servicio para Shocks Exógenos
(SSE). Se otorgan asimismo préstamos no concesionarios principalmente mediante los acuerdos de derecho de giro (stand-by), y ocasionalmente a través del Servicio Ampliado del FMI (SAF), el Servicio de Complementación de Reservas (SCR) y el Servicio de Financiamiento Compensatorio (SFC). Además, el FMI proporciona asistencia de emergencia para apoyar la recuperación del país con posterioridad a un desastre natural o un conflicto, en algunos casos a tasas de interés concesionarias. Como parte de la estrategia a mediano plazo, el FMI ha estado considerando la posibilidad de crear un nuevo instrumento de financiamiento a favor de países de mercados emergentes que aplican sólidas políticas económicas pero que siguen vulnerables a shocks. Dicho instrumento proporcionaría una línea de crédito contingente de volumen sustancial para apoyar la confianza y reducir el riesgo de crisis.

Salvo el SCLP y el SSE, todos los servicios financieros están sujetos a la tasa de interés del FMI, denominada “tasa de cargos”, que está basada en el mercado; en algunos servicios se cobra una “sobretasa”. La tasa de cargos se basa en la tasa de interés del DEG, que se revisa semanalmente para tener en cuenta las fluctuaciones de las tasas de interés de corto plazo en los principales mercados monetarios internacionales. Los préstamos de gran cuantía están sujetos a una sobretasa. El monto que un país puede obtener en préstamo del FMI —su “límite de acceso”— varía con el tipo de préstamo, pero por lo general es un múltiplo de la cuota que aporta el país al FMI. En circunstancias excepcionales, algunos préstamos de la institución pueden exceder estos límites.

Qué es el Fondo Monetario Internacional? Parte I

La idea de crear el Fondo Monetario Internacional, también conocido como el “FMI” o “el Fondo”, se planteó en julio de 1944 en una conferencia de las Naciones Unidas celebrada en Bretton Woods, New Hampshire (Estados Unidos), cuando los representantes de 45 gobiernos acordaron establecer un marco de cooperación económica destinado a evitar que se repitieran las desastrosas políticas económicas que contribuyeron a provocar la Gran Depresión de los años treinta.

El FMI se creó en 1945 para promover una economía mundial solida. Tiene su sede en la ciudad de Washington y es administrado por los gobiernos de 185 países miembros (casi todos los países del mundo) a los cuales rinde cuentas de su desempeño.

Entre las principales responsabilidades del FMI están:

  • Fomentar la cooperación monetaria internacional.
  • Facilitar la expansión y el crecimiento equilibrado del comercio internacional.
  • Fomentar la estabilidad cambiaria.
  • Coadyuvar a establecer un sistema multilateral de pagos.
  • Poner a disposición de los países miembros con dificultades de balanza de pagos (con las garantías adecuadas) los recursos de la institución.

Las actividades del FMI

En general, el FMI se encarga de velar por la estabilidad del sistema monetario y financiero internacional (el sistema de pagos internacionales y tipos de cambio entre las monedas nacionales que hace factible el comercio entre países). Las actividades del FMI buscan fomentar la estabilidad económica y prevenir las crisis, ayudar a resolver las crisis cuando éstas se producen, y fomentar el crecimiento y aliviar la pobreza. Para lograr estos objetivos, el FMI emplea tres mecanismos principales: la supervisión, la asistencia técnica y la asistencia financiera.

  • El FMI trata de fomentar el crecimiento y la estabilidad económica mundial (y, de este modo, evitar las crisis económicas) alentando a los países para que adopten políticas económicas sólidas.
    Por medio del proceso de supervisión, el FMI ofrece un diálogo y un asesoramiento periódicos en materia de políticas a sus países miembros. El FMI realiza evaluaciones minuciosas de la situación económica de sus países miembros, regularmente una vez al año. El FMI y las autoridades examinan las políticas del país y determinan si éstas son congruentes con la estabilidad interna y externa, incluyendo un crecimiento sostenible, y el FMI hace recomendaciones en caso de que considere que es recomendable hacer ajustes. Los países miembros tienen la opción de publicar la evaluación del FMI, y la gran mayoría de ellos opta por la transparencia, poniendo a disposición del público amplia información sobre la supervisión bilateral. Además, el FMI combina información obtenida a través de distintas consultas para formular evaluaciones de la evolución y las perspectivas económicas mundiales y regionales.

    El FMI ofrece asistencia técnica y capacitación (generalmente, sin cargo alguno) a fin de ayudar a los países a fortalecer su capacidad para elaborar y poner en práctica políticas eficaces. La asistencia técnica brindada abarca varios ámbitos: política fiscal, política monetaria y cambiaria, supervisión y regulación del sistema bancario y financiero, y estadísticas.

  • En el caso de los países miembros que tienen problemas para financiar su balanza de pagos, el FMI también funciona como un fondo al que puede recurrirse para facilitar la recuperación.
    La asistencia financiera se otorga con el fin de dar a los países miembros margen de maniobra para corregir sus problemas de balanza de pagos. Las autoridades nacionales, en estrecha colaboración con el FMI, formulan un programa de políticas respaldado con financiamiento del FMI, y la continuidad del financiamiento está sujeta a la implementación exitosa de este programa.
  • El FMI realiza también (de manera independiente y en colaboración con el Banco Mundial y otras organizaciones) una intensa labor destinada a reducir la pobreza en países de todo el mundo.
    El FMI brinda asistencia financiera en virtud de sus servicios para préstamos en condiciones concesionarias: el Servicio para el Crecimiento y la Lucha contra la Pobreza (SCLP) y el Servicio para Shocks Exógenos , y alivio de la deuda a través de la Iniciativa para los Países Pobres muy Endeudados (PPME) y la Iniciativa Multilateral para el Alivio de la Deuda.

    En la mayoría de los países de bajo ingreso, esta labor de asistencia está fundamentada en los documentos de estrategia de lucha contra la pobreza (DELP). Estos documentos son preparados por las autoridades de los países —en consulta con la sociedad civil y sus socios externos en el desarrollo— con el fin de describir un marco de política económica, estructural y social de gran alcance para fomentar el crecimiento y reducir la pobreza en el país.

La gestión y organización del FMI

El FMI rinde cuentas a los gobiernos de sus países miembros. Su autoridad máxima es la Junta de Gobernadores, que está integrada por gobernadores de los 185 países miembros (un gobernador por país). Todos los gobernadores se reúnen una vez al año con ocasión de las Reuniones Anuales del FMI y el Banco Mundial; los 24 gobernadores que conforman el Comité Monetario y Financiero Internacional (CMFI) se reúnen dos veces por año. Las operaciones cotidianas del FMI se realizan en la sede del organismo en Washington y están a cargo del Directorio Ejecutivo, que tiene 24 miembros; esta labor es orientada por el CMFI y respaldada por el personal profesional del FMI. El Director Gerente es el jefe del personal del FMI y el Presidente del Directorio Ejecutivo, y cuenta con la asistencia de tres subdirectores gerentes.

Los recursos del FMI son suministrados por sus países miembros, principalmente por medio del pago de cuotas, que, en general, guardan relación con el tamaño de la economía del país. El monto total de las cuotas es el principal factor determinante de la capacidad de concesión de préstamos del FMI. Los gastos anuales de administrar la institución se cubren principalmente con la diferencia entre los ingresos derivados de los intereses (sobre los préstamos pendientes de reembolso) y los pagos por concepto de intereses (correspondientes a los “depósitos” de cuotas).

Fuente International Monetary Fund

 


Sobre el Fondo Monetario Internacional y el Banco del Sur

La necesidad de una urgente reforma en el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha sido la conclusión más importante de la asamblea anual que celebra el organismo multilateral, junto con el Banco Mundial, en Washington, aunque muchos calificaron los progresos como una gran decepción.

La nueva orientación, permitirá a la institución tener un papel relevante en el fortalecimiento de las economías y la reducción de la pobreza.

Sin embargo, para los asistentes a esta asamblea, lo que queda claro es lo poco que se ha avanzado para lograr la dichosa reforma, que se prometió al llegar Rodrigo Rato como director general al Fondo en junio de 2004.

Ahora Rato se va, llega el francés Dominique Strauss-Kahn y los miembros ni siquiera se han puesto de acuerdo de cómo lograr la “nueva” estructura del Fondo.

Cuotas

La palabra mágica de esta reforma es la asignación de cuotas. Los países en desarrollo se quejan de que en el sistema actual, creado hace 63 años, su voz no tiene mucho peso.

Por poner un ejemplo de cómo funciona ahora la toma de decisiones, Estados Unidos cuenta con 371.743 votos, mientras que Brasil tiene 30.611.

Esto significa que Washington cuenta con 17,06% del total del sufragio, mientras que Brasilia sólo tiene el poder de decisión en un 1,41%.

En la cumbre anterior -celebrada en Singapur- se llegó a un acuerdo para aumentar relativamente las cuotas de México, China, Corea y Turquía.

Pero, en esa ocasión, no se logró ningún acuerdo y algunos dicen que Strauss-Kahn tendrá que iniciar las negociaciones de cero. Brasil, por ejemplo, se queja de que no entró en ese grupo.

“Decepción”

Durante el fin de semana, no sólo los latinoamericanos se quejaron de los pocos avances.

Por ejemplo, el ministro alemán de Finanzas, Peer Steinbrueck, señaló lo poco que se ha conseguido y David Dogde, el gobernador del banco central canadiense, dijo, sin pelos en la lengua, que la reunión había sido una decepción.

Para tratar de tranquilizar a los países emergentes, el Fondo ha dicho que aumentará sus cuotas en torno al 10%, aumentado así el número de votos que le corresponde a cada miembro.

Para el ministro de Economía brasileño, Guido Mantega, esta oferta no es suficiente, pero por lo menos es un paso en la buena dirección.

El Comité Monetario y Financiero Internacional del FMI espera que para su próxima reunión de septiembre de 2008 estén sentadas las bases para la nueva asignación de cuotas, que determinaría el nuevo poder de voto de muchos de sus 185 miembros. Pero la reorganización no será nada fácil y algunos dudan de que se logre en ese tiempo.

Los países latinoamericanos quieren más porcentaje de cuotas para tener más poder de voto, pero aquellos que cuentan ahora con más peso en las decisiones no quieren perder sus privilegios.

Antes de marcharse, Rodrigo Rato trató de justificarse y señaló que la reforma no se puede dar de la noche a la mañana: “Es como una maratón y no como un sprint (carrera de velocidad)”, dijo.

Pero, países como Brasil, Argentina y Venezuela, que prefieren prescindir de los préstamos del FMI en la medida de lo posible, están, incluso, intentando formar un organismo en el que su voz sea más importante que la de los europeos.

Se trata del “Banco del Sur”, que formarían Argentina, Brasil, Bolivia, Ecuador, Paraguay, Uruguay y Venezuela; Colombia también ha sido invitada. Sería una alternativa al Fondo para ayudar a los países en crisis y con problemas de liquidez.

El próximo 3 de noviembre se reunirán varios mandatarios de estos países en Caracas.

Maldita Democracia

En estos días actuales las democracias latinoamericanas pasan por una dura prueba, pues con los mismos mecanismos de competencia electoral libre y plural algunos líderes izquierdistas que ganan elecciones se hacen del poder legítimo y desde el día siguiente de su triunfo comienzan a ejecutar sus proyectos de acabar con el sistema político mediante los cuales accedieron su mando. La eliminación de las normas que limitan el período presidencial es su primera meta a conquistar.

Tienen la intención de eternizarse en el poder y, con ello, reventar la democracia entendida como la rotación permanente de proyectos políticos y de personas. Pretenden excluir para siempre a todo el que no esté adherido a su partido. Construyen dictaduras con fórmulas “democráticas” y, cuando se sienten fuertes y disponen de los medios, inician el segundo plan: la exportación de su “revolución”.

Internamente, su primera víctima son las Fuerzas Armadas, de la cual se excluye a todo militar que no merezca la completa confianza del nuevo único líder. Una purga general despoja a las Fuerzas Armadas de los jefes y oficiales institucionalistas, dejándola a cargo de “los leales”. Después arremete contra el Poder Judicial, realizando las mismas tareas depuratorias para luego, ya con los principales resortes controlados, iniciar el proceso de desmantelamiento de la prensa no alineada y la supresión progresiva de la libertad de expresión.

El resultado final de este procedimiento es la anulación completa, si no la supresión definitiva de toda idea, doctrina, orientación partidaria o movimiento contrario a la ideología oficial de la nueva dictadura. Sucumbe la libertad en todas sus formas tradicionales y lo que resta es un pueblo indefenso sometido a sus nuevas cadenas. Se confía en que el transcurso del tiempo borrará pronto el recuerdo de la democracia anterior y el beneficio del goce de sus libertades y, entonces, un pueblo atontado, obligado a trabajar para sobrevivir y para alimentar al Partido, a reprimir sus dudas, inquietudes y oposiciones, acabará convertido en un dócil rebaño de borregos, como bien recordamos los paraguayos que vivimos la era stronista.

Este es el proceso en marcha que vemos actualmente en el panorama político de Venezuela, Bolivia y Ecuador. En particular y más claramente en la primera, donde Hugo Chávez, con ya una década de gobierno, se apresta a dar el golpe final haciéndose coronar gobernante vitalicio imponiendo en el país una nefasta dictadura de corte marxista al estilo del que triunfara y se impusiera en Rusia en 1917, desconociendo el triste final que esos sangrientos regímenes tuvieron después de seis décadas de explotar y oprimir a sus pueblos, asesinar a sus adversarios y poner en grave riesgo la paz mundial.

Hugo Chávez, un dinosaurio que surgió de las cavernas más oscuras de la historia, está a punto de convertirse en amo y señor definitivo de la suerte de su pueblo y de los cuantiosos recursos económicos de su país, excluyéndose de toda competencia real y suprimiendo todo obstáculo que pueda interponerse entre él y su proyecto de vitaliciado. Tiene, además, el dinero necesario para comprar voluntades y pagar el precio de “lealtades”, dentro y fuera de su país.

Chávez es un dictador, pero UN DICTADOR MUY RICO; dispone hoy del poder absoluto de hacer con el dinero producido por el petróleo lo que se le antoje; ya no tiene encima ninguna contraloría, nadie a quien deba rendir cuentas. Con su gruesa petrobilletera recorre ahora América Latina y financia partidos, movimientos, organizaciones sociales y campañas electorales. Lo que no puede comprar, lo alquila o neutraliza. Al gobierno argentino le compra bonos del tesoro de Kirchner que nadie quiere y así puede exhibir sus sonrisas de complicidad, aplausos y abrazos, pasear libremente por ese país pronunciando encendidos discursos llamando a la “revolución popular” y haciendo otros teatros para exportar su dictadura.

Entre los cuales figura en lugar prioritario su desesperada intención de introducirse en el Mercosur para, una vez dentro de él, agilizar su intervencionismo en la política interna de los países miembros, con los cuales ya no tiene ninguna afinidad, porque mal que bien, en Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay continúan rigiendo principios básicos del estado de derecho, del régimen democrático y de libertades públicas. Chávez va a pagar en efectivo por su ingreso y tiene billetes a patadas. Quiere comprarles a Brasil y Argentina lo más barato posible la legitimidad internacional que su pertenencia del Mercosur cree le va a proporcionar.

La pregunta que continuaremos formulando una y otra vez es ¿para qué sirve el Protocolo de Ushuaia que pretendió establecer un compromiso para todos sus estados miembros de conservar intactas las instituciones democráticas? En este documento Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Paraguay y Uruguay declaran que “La plena vigencia de las instituciones democráticas es esencial para el desarrollo de los procesos de integración entre los Estados Partes del presente Protocolo” (Art. 1) y se comprometen formalmente a que “toda ruptura del orden democrático en uno de los Estados Partes del presente Protocolo dará lugar a la aplicación de los procedimientos previstos en los artículos siguientes” (Art. 3).

¿Van a admitir a Venezuela, cuyo dictador por anticipado ya se excluyó de dichas cláusulas? ¿O lo van a admitir primero para luego aplicarle la “Cláusula Democrática”? El absurdo y el ridículo rodean a esta intención de prostituir al Mercosur, pero está en marcha y solamente los parlamentarios brasileños y paraguayos tienen en sus manos la posibilidad de impedir esta vergonzosa deserción de los principios fundamentales declarados en nuestras cartas fundamentales y tratados de integración.

A los gobernantes actuales de nuestros países, que tanto cacarean su apego a la democracia y a las libertades fundamentales, y que ciertamente gracias a ellas alcanzaron el poder, ahora les tiemblan las rodillas y se les afilan los dientes a la vista de la deslumbrante petrobilletera abierta de un rústico dictador inescrupuloso, dispuesto a todo, incluyendo el soborno de los “demócratas”.

Si nuestros presidentes del Mercosur, aun sabiendo cuál es su obligación histórica con la defensa de los principios y valores políticos que iluminan nuestros pueblos, son capaces de venderse o de liarse en una relación adúltera con un dictador megalómano surgido de las catacumbas de un pasado siniestro, tendremos que convenir que nuestras democracias se venden como auténticas mujeres de mala vida. No cabe ya una calificación más dura para describirlas.

Fuente ABC