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Sin experiencia en esa área, Fernando Cordero asumió ayer Ministerio de Seguridad

De la seguridad social a la seguridad pública. Fernando Cordero pasó de la Presidencia del Consejo Directivo del IESS al Ministerio Coordinador de Seguridad Interna y Externa.

Cordero y otros funcionarios de Estado –entre ministros, secretarios y delegados– fueron posesionados ayer en una ceremonia en Carondelet.

En ese evento se oficializaron los cambios en el gabinete ministerial anunciados varias semanas atrás por el presidente Rafael Correa.

Cordero renunció a su cargo en el IESS hace varias semanas. Dijo que daba “un paso al costado” por razones personales, aunque su anuncio coincidió con las críticas a la Resolución 464, que introduce la figura de afiliación obligatoria aplicable a personas sin relación de dependencia.

Según sus propias palabras, el expresidente de la Asamblea Constituyente enfrentará el cargo sin experiencia, a la espera de contar con un equipo asesor que lo ayudará a cumplir la gestión en un tema sensible como es la seguridad ciudadana.

“Tenemos extraordinarios compañeros ministros en el ámbito de mi coordinación y esa será mi fortaleza para conseguir los desafíos…”, dijo.

Su reemplazo será Víctor Hugo Villacrés, aunque ayer no fue posesionado porque antes debe ser calificado por la Superintendencia de Bancos, trámite que demorará 24 horas, dijo Alexis Mera, secretario jurídico de la Presidencia.

También Viviana Bonilla, excandidata a la Alcaldía de Guayaquil, se posesionó como secretaria de Gestión Política en reemplazo de Betty Tola

Y Vinicio Alvarado vuelve a la Secretaría de la Administración Pública y sigue temporalmente en el Ministerio de Turismo.

Ledy Zúñiga fue designada como ministra de Justicia; Paola Carvajal, en Transporte y Obras Públicas; Carlos Marx Carrasco, en Relaciones Laborales; y Ximena Amoroso, en el Servicio de Rentas Internas.

Rommy Vallejo ocupará la secretaría de Inteligencia; Omar Simon, la secretaría general de la Presidencia; Michel Doumet será delegado del mandatario ante el directorio de la Agencia Nacional de Tránsito (ANT), y Héctor Solórzano, su representante en la Comisión de Tránsito del Ecuador (CTE).

Durante el acto, Correa convocó a sus colaboradores a estar alertas, pues a ellos no se les perdonarán los errores. “Van a invisibilizar lo bueno que hagan, a exagerar sus inevitables errores e inventarse cosas para tratar de dañar al Gobierno y a ustedes”, dijo.

 

Fuente El Universo

Chiriboga irá a Estados Unidos para conocer situación de extradiciones de los Hnos. Isaias.

El fiscal general de Ecuador, Galo Chiriboga, viajará mañana a Estados Unidos para conocer la situación de las extradiciones solicitadas por la justicia ecuatoriana a ese país, entre ellas las de los banqueros Roberto y William Isaías.

En su cuenta de Twitter, la Fiscalía informó este lunes que Chiriboga solicitó a la Cancillería y a la embajadora de Ecuador en Washington, Nathalie Cely, que gestione reuniones en EE.UU. para averiguar cómo van las solicitudes de extradición.

Los banqueros Isaías, condenados por malversación, el exgeneral Édgar Vaca, procesado por crímenes de lesa humanidad presuntamente ocurridos entre 1984 y 1988, son algunos de los ecuatorianos solicitados en extradición a EE.UU.

También reside en ese país el expresidente Jamid Mahuad, al que la justicia ecuatoriana quiere extraditar por el manejo de la crisis bancaria de 1999 y así lo ha reclamado a la Cancillería, a la que corresponde hacer la solicitud a EE.UU.

Chiriboga escribió hoy en su cuenta de Twitter acerca del viaje a EE.UU., que servirá también para “presentar informes de avances contra la corrupción en Ecuador”.

El pasado jueves la Corte Nacional de Justicia de Ecuador confirmó la condena de ocho años de cárcel por malversación impuesta a los hermanos Isaías Dassum, que residen en Estados Unidos.

La misma pena fue impuesta a Juan Porras, Leonardo Navas y Antonio Arenas, todos ellos ex altos funcionarios del Filanbanco, el primero que quebró en marzo de 1999, cuando el expresidente Jamil Mahuad decretó lo que se conoce como el Feriado Bancario y se suspendieron todas las operaciones de 39 bancos.

Mahuad también reside en EE.UU. y es igualmente reclamado por la Fiscalía, que considera que “infringió normas constitucionales y legales con el objetivo de favorecer a los propietarios, gerentes, directivos o administradores de los bancos privados”, que entonces habían caído en una crisis de liquidez.

Según un comunicado de la Fiscalía, la crisis de Filanbanco era de liquidez y patrimonial, pero “aún en esas condiciones obtuvieron inyecciones financieras del Banco Central del Ecuador”.

En cuanto al caso del exgeneral de la policía Vaca, solicitado por casos de violaciones de los derechos humanos, fue detenido en EE.UU. y puesto en situación de deportación por el servicio de Inmigración.

Actualmente está “bajo la jurisdicción de un juez de migración, monitoreado a través de un grillete para saber su localización”, según informó Chiriboga en febrero.

La Justicia de Ecuador envió en octubre pasado a la Cancillería la petición de extradición de Mahuad, residente en Estados Unidos, para quien la Fiscalía pide doce años de prisión por considerar que el entonces gobernante firmó el decreto que el 9 de marzo de 1999 que fijó un estado de emergencia en el sector bancario.

Chávez gasta $ 33,000 millones para influir en la política regional

Autor Castro Ocando

El gobierno del presidente Hugo Chávez ha gastado cerca de $33,000 millones para influir en la política regional de América Latina, ayudando a financiar las economías de países como Argentina, Bolivia, Ecuador y Nicaragua, y entregando recursos a organizaciones consideradas terroristas como las FARC, la organización separatista vasca ETA y grupos islámicos como Hamas y Hezbolá, indicó un informe del Congreso dado a conocer en Washington.

Venezuela sigue siendo una “clara e inmediata” amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos, “especialmente debido a sus amplios y cada vez mayores lazos con la república islámica de Irán”, expresa el informe, que se discutió el viernes pasado viernes en la Subcomisión para América Latina de la influyente Comisión de Relaciones Exteriores de la Cámara.

En el detallado informe presentado a la subcomisión, Norman Bailey, académico del Instituto de Política Mundial y presidente del Instituto para el Crecimiento de la Economía Global, enfatizó que Venezuela es un estado que patrocina el terrorismo internacional pero agregó que “no es necesario” incluirlo en la lista de países patrocinadores del terrorismo del Departamento de Estado.

Bailey cuestionó la pasividad de Washington para enfrentar los excesos del gobierno de Chávez y criticó los argumentos de la diplomacia estadounidense de que el régimen chavista “a final de cuentas se destruirá a sí mismo” y que cualquier medida podría exacerbar los precios del petróleo.

El informe sale a la luz pocas semanas después que el Departamento del Tesoro volvió a cuestionar los nexos financieros entre los gobiernos de Venezuela e Irán, indicando que infringen las sanciones impuestas por Washington al país islámico.

Coincide además con el anuncio hecho en Moscú por el presidente Chávez de que Venezuela invertirá $30,000 millones en rearmarse con tecnología rusa en los próximos cuatro años.

El experto aseguró que las repercusiones de un bloqueo estadounidense a la importación de crudo venezolano en caso que se llegue a declarar a Venezuela patrocinador del terrorismo podrían compensarse “simplemente liberando alrededor de dos millones de barriles diarios de crudo de la reserva estratégica.

Para Venezuela, en contraste, “los efectos serían devastadores”, aseguró Bailey.

El experto también recomendó aplicar las leyes contra el lavado de dinero para combatir operaciones financieras a través de bancos venezolanos que pudieran tener por fin burlar las sanciones impuestas por EEUU a Irán.

El informe contrastó con la opinión de altos funcionarios del Departamento de Estado, que restaron importancia a la influencia del presidente Chávez.

Existe una “creciente percepción internacional que Venezuela ha llegado a los límites de su influencia internacional”, al punto de que está buscando un acercamiento con Estados Unidos, dijo la semana pasada en Washington el subsecretario de Estado para América Latina, Thomas Shannon, que fue consejero político de la embajada estadounidense en Caracas.

Shannon atribuyó a la “conducta errática” de Chávez la creciente preocupación en la región, donde los países “han visto reducirse el espacio político abierto a Venezuela”.

El alto funcionario agregó que líderes regionales han “constreñido los movimientos diplomáticos” del mandatario venezolano y que otros factores han contribuido a empantanar el liderazgo de Chávez, como su “relación ilícita” con las FARC y las dificultades internas de su gobierno.

Bailey también describió una amplia red islamista que se extiende por toda Venezuela, controlada por el Centro Islámico en la isla Margarita y con filiales en Barquisimeto, Anaco, Puerto Ordaz y Puerto Cabello.

Denunció además la penetración iraní “asiduamente cultivada” por el gobierno chavista.

“Vuelos regulares vinculan a los dos países –aunque ciudadanos ordinarios no pueden comprar boletos en esos vuelos– mientras que a los iraníes se les entregan pasaportes venezolanos y otros documentos”.

Llamó la atención sobre la reciente creación en Caracas, en solo tres días, del Banco Internacional de Desarrollo, cuyos directivos son todos iraníes, y representa un intento de ”esquivar las sanciones financieras que ha impuesto Estados Unidos contra Irán”.

“Si se inician hostilidades entre Estados Unidos y/o Israel e Irán, los iraníes ahora tienen la capacidad directa, o a través de sus aliados, de dañar seriamente los intereses de Estados Unidos en el propio continente, como el Canal de Panamá”, detalló el experto.

Fuente Hacer


Las FARC pierden un aliado

Por Ibsen Martínez

“…Las opciones drásticas se han venido agotando para el demagogo con chequera que hasta ahora ha sido Chávez. … el creciente descontento que la violencia criminal, la desbocada inflación, el desabastecimiento y la corrupción suscita en las filas de sus propios electores poco a poco comienzan a surtir efecto en el ánimo del Bolívar redivivo que debe, pese a sus delirios de dominación continental, ganar unas elecciones estadales y de alcaldías dentro de cuatro meses.

Se insiste en Venezuela que el laptop de Raúl Reyes está “envenenado” y que, en manos del taimado Uribe, surte mejor efecto como amenaza creíble que como prueba efectiva ante un tribunal internacional. Eso por sí solo vendría a explicar el viraje radical de la política exterior de Chávez…”

Durante toda la semana pasada, en Caracas se habló con sorna de la escogencia de Coro (estado Falcón) como escenario del encuentro entre los presidentes Chávez y Uribe.

A casi seiscientos kilómetros al occidente de Caracas, Coro no ofrece mayores facilidades para un encuentro de este tipo que las que pudieran hallarse en la mismísima capital, pero muchos sugieren aquí que Chávez simplemente no quiso que, arriba de tener que tragarse el sapo vivo de hacer las paces con el abominable doctor Uribe, ocurriesen manifestaciones callejeras en las cercanías que mostrasen a la prensa extranjera el grado de descontento con su gestión que cunde en la población venezolana.

Caracas, al igual que Mérida y Maracaibo, se ha visto perturbada últimamente por manifestaciones estudiantiles de oposición, en protesta por la muerte el jueves pasado de un estudiante, acaecida en el curso de una pacífica marcha antigubernamental brutalmente reprimida por la policía de la ciudad andina.

Otras protestas se anunciaron en Caracas para este fin de semana contra la “inhabilitación” con que sistemáticamente el gobierno venezolano pretende deshacerse de los candidatos opositores con mayores oportunidades de ganar en las elecciones estadales de noviembre de este año.

Es en un tal clima político que la “cumbre” protagonizada por los presidentes Uribe y Chávez en la ciudad de Coro pone fin al período más tenso que las relaciones entre nuestros dos países hayan registrado en mucho tiempo.

Si se considera que hace apenas ocho meses, a fines de noviembre pasado, Chávez afirmó tajantemente que “mientras el presidente Uribe sea el presidente yo no tendré ningún tipo de relación ni con él ni con el gobierno de Colombia”, es forzoso reconocer que tan firme resolución duró en verdad muy poco, pues Alvaro Uribe sigue siendo cabeza del gobierno colombiano y no hay, en rigor, nada que haya cambiado en la política de este último respecto de las FARC.

Nadie en Venezuela esperaba, en verdad, los inopinados histrionismos con que Chávez suele “regalar” a la prensa luego de las cumbres a que suele convocar a los mandatarios de países amigos — o “satélites”, según se los vea—.

Al contrario, la entrevista que, como pocas, fue breve y concluyó sin mayor ceremonia, se vio en Venezuela como el fin de un prolongado rifirrafe entre Chávez y Uribe que el presidente de Colombia ha ganado de modo indiscutible y como el triunfo de este último en el pulso con Chávez a propósito de los rehenes cautivos de las FARC.

El titular de portada de una muy leída revista política — “Zeta”, dirigida por el periodista Rafael Poleo—que esta semana, contra lo habitual, demoró su aparición hasta el viernes, día del encuentro bilateral—, rezaba “El Paisa Vino a Cobrar”.

La portada muestra un fotomontaje en el que Uribe sostiene en las manos — con la carátula mirando al lector—una copia del informe forense de Interpol sobre los ordenadores y equipos informáticos de las FARC obtenidos por Colombia en marzo pasado.

Ciertamente es elocuente el modo con que Chávez ha afrontado las secuelas del rescate a Ingrid Betancourt, logrado en el curso de una audaz e incruenta acción militar colombiana, en lugar de en virtud del ascendiente, real o imaginario, que, sobre las FARC llegó a pensarse que tenía el presidente venezolano.

Como para subrayar el fin de ese ascendiente, las FARC rompieron su prolongado silencio justo durante el trascurso de la entrevista entre Chávez y Uribe.

Si bien el contenido de la declaración, atribuida a los altos mandos de las FARC, no hace alusión directa a la reunión de Coro, y más bien se limita a declarar como despreciables traidores a “César” y “Gafas”, incurre nuevamente en el cruel despropósito de llamar “prisioneros de guerra” a los rehenes que aún mantienen en cautiverio. Más llamativamente aún, al declarar las FARC que sostienen su política de concretar acuerdos humanitarios, el comunicado no menciona entre los factores internacionales llamados a colaborar en él, al presidente venezolano.

Si atendemos a la simbología del encuentro, sobresale la visita guiada al complejo refinador de petróleo de Amuay, el más grande de Occidente, y en la que Chávez sirvió de amable cicerone al presidente colombiano.

Atrás quedaron las rupturas del flujo comercial con las que, en noviembre de 2004, Chávez quiso castigar al gobierno de Bogotá por la “ex filtración” desde Caracas a Bogotá del llamado “canciller” de las FARC, Rodrigo Granda.

Aquella bravata, que tuvo un costo de miles de millones de dólares para un país que, no sólo es nuestro vecino, sino que es el segundo socio comercial venezolano después de los Estados Unidos, quedó chiquita frente a la bufonada de pretender trasladar a la frontera colombo-venezolana 10 diviones mecanizadas enteras, a raíz del ataque al campamento de Raúl Reyes, ocurrido en territorio ecuatoriano a comienzos de marzo.

Como se recordará, los tanques de guerra venezolanos resultaron estar en su mayoría descompuestos y debieron ser trasportados al “teatro de operaciones” en camiones fletados a contratistas privados. ¿Qué mueve a Chávez a cambiar diametralmente de actitud?

Es un hecho histórico que durante décadas, algunos factores de poder mediático venezolano, así como muchos de nuestros políticos, agitaron ocasionalmente la xenofobia y avivaron sentimientos anti-colombianos cada vez que las cifras de circulación de sus diarios o de aprobación de su gestión bajaban alarmantemente.

Así, tanto la aquí llamada “Cadena Capriles”— verdadero emporio de prensa amarillista—, como el ex canciller venezolano José Vicente Rangel, recurrieron a la prédica anti colombiana en más de una ocasión durante los últimos cuarenta años. Pero la actitud de Chávez respecto de Colombia debe apreciarse con tino, pues no representa un avatar más del mismo reflejo demagógico que vengo describiendo.

En el pasado, el oportunista anti-colombianismo de los factores de poder venezolanos fue siempre de tipo “cartográfico” y se limitaba a cuestionar —con buenas o malas razones — las aspiraciones colombianas sobre la plataforma submarina del Golfo de Venezuela, por ejemplo.

Tenía, pues, como toda disputa fronteriza, un cariz técnico que no hacía de la política doméstica colombiana el centro de su argumentación ni aspiraba a influir en ella.

Con Chávez, los venezolanos y los colombianos por igual, hemos vivido la exacerbación de una esquizofrenia que, al mismo tiempo que exaltaba el sueño integrador de Bolívar, pasaba por sobre la sempiterna disputa fronteriza para abordar de lleno el prolongado, complejo y sangriento conflicto armado colombiano y — más grave aún—, tomando partido por uno de los factores de ese conflicto: las FARC.

El 11 de enero de 2008, Hugo Chávez se dirigió a Uribe en términos perentorios: “Le pido que comencemos reconociendo a las Farc y el ELN como fuerzas insurgentes de Colombia y no como grupos terroristas y así lo pido a los demás gobiernos del continente y del mundo”.

Apenas seis días más tarde, el 17 de enero, Chávez declaró a Uribe “guerrerista” que “busca cualquier pretexto para justificar su lógica militarista”. Añadió que [Uribe] “no está comprometido con el intercambio humanitario”, “es cínico e hipócrita”, “maltrata al pueblo colombiano”, “es débil” y tiende cortinas de humo para “protegerse de los escándalos”, y no dejó de apostillar que “decenas de personeros del más alto nivel, vinculados al presidente Uribe, hoy se encuentran tras las rejas por delitos de terrorismo, paramilitarismo y narcotráfico”.

Se impone la pregunta: ¿porqué tal viraje de 180 grados en la postura de Chávez ante Uribe? La respuesta no tarda en resplandecer para quien haya vivido en Venezuela los últimos 18 meses. “La leche aquí se llama ‘Alpina'”, dice un chusco comentarista radial, sin que le falte razón al aludir la insuficiencia productiva venezolana.

Las opciones drásticas se han venido agotando para el demagogo con chequera que hasta ahora ha sido Chávez. La globalización, que es calle de doble vía, le ha hecho sentir duramente que el boom de precios de crudo, de la mano con el de los alimentos, no le permiten ya repetir un bloqueo comercial contra Colombia semejante al del año 2005.

Para colmo de males, el creciente descontento que la violencia criminal, la desbocada inflación, el desabastecimiento y la corrupción suscita en las filas de sus propios electores poco a poco comienzan a surtir efecto en el ánimo del Bolívar redivivo que debe, pese a sus delirios de dominación continental, ganar unas elecciones estadales y de alcaldías dentro de cuatro meses.

Se insiste en Venezuela que el laptop de Raúl Reyes está “envenenado” y que, en manos del taimado Uribe, surte mejor efecto como amenaza creíble que como prueba efectiva ante un tribunal internacional. Eso por sí solo vendría a explicar el viraje radical de la política exterior de Chávez.

Sea como fuere, a Chávez urge ahora consolidar su frente interno al precio que sea. Las FARC no sólo han perdido en Ingrid Betancourt a un invalorable rehén, sino que también, al parecer, a su mejor aliado.

Fuente Infolatam

“La posición ecuatoriana es no involucrarnos en un conflicto que no es nuestro” dice el Presidente Correa

El Presidente Correa: “la posición ecuatoriana es no involucrarnos en un conflicto que no es nuestro”

Quito, 18 de junio de 2008.- El Presidente de la República, Rafael Correa, reiteró hoy que la posición del Gobierno ecuatoriano “es no permitir que suelo ecuatoriano sea hollado por ninguna fuerza extranjera regular o irregular. Nuestra decisión ha sido no involucrarnos en un conflicto que no es nuestro, solidarizarnos con Colombia y buscar una salida pacífica y diplomática”, dijo.

Así lo respondió el Jefe del Estado al periodista Quinto Lucas quien le consultó “sobre una supuesta reunión encabezada por el Jefe del Ejército peruano, Edwin Donaire y los jefes de los Ejército de Ecuador y Perú quienes habrían coordinado acciones conjuntas para combatir a las FARC porque son un enemigo común”.

En este sentido, el Presidente Correa dijo desconocer de esta cita y se comprometió a averiguar esa reunión. Además reiteró que “la posición del Gobierno y del país es no involucrarnos en un conflicto que no es nuestro pero eso sí jamás permitiremos que cualquier fuerza regular o irregular extranjera ose hollar el suelo patrio”.