Palabras de buena crianza

Autoría Ángel Soto

Por más de cinco horas estuvieron reunidos en el Palacio de La Moneda, en Santiago de Chile, los Presidentes sudamericanos más el canciller de Perú, quienes fueron convocados a una reunión extraordinaria por la presidenta en ejercicio, Michelle Bachelet. Estrictamente es una forma de decir, pues el verdadero convocante fue Hugo Chávez quien adelantándose a la mandataria chilena lo propuso el viernes pasado.

Tras conocer la declaración emitida por los presidentes, quedan muchas dudas y ninguna respuesta, pues más allá del hermetismo de la reunión y la falta de comunicación con la prensa, es evidente que no se avanzó demasiado salvo en lo relativo a palabras de buena crianza respecto de la democracia, el valor de los gobernantes legítimamente elegidos, el respeto a los derechos humanos, etc. Todas ellas loables y aplaudibles, pero que sin embargo en nada concreto ayudan a frenar la crisis que vive Bolivia. Llamados a constituir una mesa de diálogo entre la oposición y el gobierno boliviano, con la presencia de personal de UNASUR y colaboradores de la OEA, en nada resuelven el conflicto, ¿por qué? Pues tal como señaló el columnista de La Tercera, José Rodríguez Elizondo, la reunión no estaba focalizada en el solidaridad respecto de los problemas internos de Bolivia, o ¿acaso alguno de los jefes (y jefas) de Estado apoyarían a la oposición al MAS?, sino que el foco de atención estuvo en su problema externo, es decir: Hugo Chávez, quien en víspera de las elecciones regionales venezolanas buscar utilizar cualquier instancia para revertir su baja de popularidad en Venezuela.

Queda la duda de cuál fue el papel de Brasil en esta reunión ¿jugó como contrapeso a Venezuela?

Por otro lado, ¿dónde está la OEA?, que como acertadamente señaló el canciller peruano, es el organismo llamado a ser el foco por tener la institucionalidad, los instrumentos legales (mandato de carta democrática) y la experiencia necesaria.

La constitución de una comisión, que quizás fue idea de la gobernante chilena, esperemos que rinda algún fruto, pero lo claro es que Bolivia no tiene posibilidades de resolver su problema de manera soberana e independiente. Chávez es un factor fundamental y Morales no hará nada que “su padre” no le indique. Una especie de reedición de lado oscuro de la fuerza.

Estados Unidos seguramente siguió con atención la reunión en La Moneda, claro que no debiera ser mucha ya que éste no es un tema que le quite el sueño a la nación del norte, que en medio del conflicto en Georgia y medio oriente, América Latina suena como un murmullo dentro de las preocupaciones de su política exterior. No obstante, debiera ser capaz de dar señales claras frente a los insultos del mandatario venezolano y no permitir que gratuitamente el dictador caribeño se haga de las suyas en la región. No hay que olvidar que Estados Unidos ha diversificado su matriz energética, y su dependencia del petróleo venezolano puede ser reemplazada, quizás en parte por la propia Colombia, en tanto que para Venezuela no es fácil reemplazar el mercado norteamericano y no tiene capacidad de almacenar el petróleo no vendido. ¿Rusia vendrá a salvar a Chávez como en el pasado lo hizo con Castro y el azúcar cubana?

Chávez hasta el término de la conferencia, aun no se robaba la atención de las cámaras, salvo por su desafortunado tributo a Allende, que los presidentes secundaron en la declaración.

En el entretanto, si bien se llama a la unidad de Bolivia, nada se dice del atropello a los derechos democráticos de la oposición. Lo más difícil está por venir, ¿civiles contra civiles?, ¿militares contra civiles?, o ¿militares contra militares?, es el fantasma de la fragilidad democrática latinoamericana.

Fuente Infolatam

Las frágiles democracias latinoamericanas

“AMÉRICA LATINA NECESITA CON URGENCIA, UN CAMBIO DE MENTALIDAD”

Así lo asegura Ángel Soto, en su libro “Las frágiles democracias latinoamericanas”.

” …. América Latina ha sido paciente, pero merece más; y su destino será prospero sólo si quienes poseen la responsabilidad de conducir su futuro albergan el ánimo y la valentía de promover los cambios necesarios para robustecer el estado actual de sus democracias….”

” …. El pasado alberga historia, el futuro ofrece esperanza; y el presente, la oportunidad de reflexión, pero, sobre todo, de acción”.

” …. La pérdida de confianza ante las instituciones y la clase política, las crisis de gobernabilidad, la corrupción, el clientelismo, el liderazgo caudillista encarnado en líderes populistas, la ineficiencia de la gestión pública y la mezquindad en cuanto al ejercicio de su cultura cívica han convertido al subdesarrollo de América Latina en una condición más rebelde de lo que se pensaba, por lo que ya es hora de modificar el rumbo. RAZONAR DE OTRO MODO SERÍA INCURRIR EN LA INDIFERENCIA”.

” …. A comienzos del siglo XXI y a casi doscientos años de su proceso emancipador –América Latina- se sigue debatiendo entre la pobreza y el subdesarrollo, y eso es sencillamente frustrante…..” …. Lo anterior cobra más relevancia cuando el camino para alcanzar el desarrollo y la prosperidad, es conocido……. La ruta no es ningún misterio y consiste el seguir el “CAMINO DE LA LIBERTAD”. Cosa distinta es si estamos dispuestos a seguirla o no.”

” .… Cómo se consigue el cambio?. Ya está dicho, con transformación mental. Con un cambio en nuestra visión del mundo, del papel que nos corresponde como individuos dentro de una sociedad que necesita desarrollarse. En asumir que sólo a través del esfuerzo personal y la iniciativa individual, el emprendimiento, el respeto al derecho, la propiedad privada y las instituciones se puede salir adelante, terminando con el nefasto deseo que sean los otros los que nos solucionen los problemas”.

Gracias Ángel Soto, lo que te dije en un correo electrónico te lo repito ahora. Después de haber leído tu libro, esta frustración e impotencia la canalizaré en esperanza y lucha por la libertad de mi país. No te defraudaré y como me lo escribiste en la dedicatoria de tu libro seguiremos siendo “amigos en los valores de la sociedad libre”. Mil gracias otra vez.

La Economía chilena 2007-2008

por Ángel Soto

Ángel Soto es Profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de los Andes (Chile).

El inicio del 2008 no ha sido auspicioso para la economía chilena. Con nostalgia se comienza a hablar del modelo chileno, que hoy más bien podría ser objeto de estudio para historiadores que ejemplo a seguir en la región. Efectivamente, al 7,8% de inflación 2007 —que sorprendió hasta las proyecciones más pesimistas de los economistas al registrar la inflación más alta de los últimos 12 años— se suma un crecimiento de sólo un 4,8%, muy por debajo de las expectativas planteadas a comienzos del año pasado. En materia de transparencia, se descendió del puesto 20 al 22. En competitividad mundial se bajó del lugar 23 al 26, a lo que se suman caídas en rankings de competitividad minera y tecnológica.

Mientras tanto, la semana pasada la bolsa chilena cayó 15,22% registrando la mayor baja desde la crisis asiática. Si bien esta caída se debe en parte importante a la baja de las ventas minoristas en Estados Unidos y las pérdidas de Citigroup que hicieron caer los mercados mundiales, también es una señal de alerta para una estancada economía chilena. Situación preocupante no sólo por lo que ello significa para este subdesarrollado país, sino porque la duda es ¿cómo impactará a esta nación la recesión norteamericana?

Hay quienes piensan que la diversificación de la economía chilena servirá para amortiguar el impacto sin que golpee el crecimiento, y le afecte sólo en la medida que el precio del cobre caiga al igual que los términos de intercambio. En ese sentido, sí debe reconocerse que las políticas macroeconómicas y la sólida situación patrimonial de la banca chilena como sus niveles de solvencia y liquidez externa le permitirán enfrentar el ajuste a las nuevas condiciones financieras internacionales.

Sin embargo, más allá de este análisis “técnico” lo concreto es que la situación para el 2008 no se ve muy auspiciosa. El denominado “segundo tiempo” del gobierno de Bachelet tiene un escenario complicado, especialmente si consideramos las predicciones de inflación, precio del petróleo y crecimiento que acaba de entregar el Banco Central.

El instituto emisor rebajó el cálculo de crecimiento del PIB entre un 4,5% a un 5,5% para el 2008, se estimó que el petróleo se encarecerá hasta los U$93, el cobre promediará los U$2,95 y la proyección de inflación es del 4,5%.

Asimismo, el gobierno ad portas de dos años electorales —municipales 2008 y presidenciales 2009— se verá más inclinado al gasto, por lo cual las presiones inflacionarias aumentarán.

¿Qué puede desatar lo anterior? tal como señalan analistas consultados por la revista Qué Pasa, que si la inflación sube demasiado e impacta —como lo está haciendo— en el bolsillo de la gente, resurgirán las demandas salariales a las que se sumarán los resultados que entregue la Comisión de Equidad.

El escenario es complejo y no hay luces claras por dónde encontrar una salida. El nuevo cambio de gabinete debilitó al Ministro de Hacienda Andrés Velasco, quien de paso ha defraudado con su desempeño ministerial dadas las altas expectativas que debido a su currículo avalaban su nombramiento.

Desde la oposición se proponen medidas que ayudarían a salir adelante: avanzar en reformas microeconómicas, aumentar la flexibilidad del mercado laboral, rebajas de impuestos, en definitiva, un retorno a la libertad económica que proyecto a Chile como modelo. Sin embargo, el gobierno hace oídos sordos, ha tenido una regresión en materia de ideas económicas y hoy, enfrascado en una crisis concertacionista, más parece empeñado en buscar fórmulas que le permitan mantenerse en el poder que proyectar a Chile por la senda del desarrollo.

Publicado por Elcato

¿Es usted liberal?

Por Ángel Soto

Profesor Facultad de Comunicación Universidad de los Andes

Publicada en Qué Pasa N°1918, 11 de enero de 2008.

Hoy, casi nadie quiere ser conservador. Tal calificativo despierta suspicacia y todos quieren ser “liberales”. Sin embargo, más que en términos colectivos la pregunta debiera hacerse en forma individual. “¿Es usted liberal?”, o si prefiere, “¿cuánto de liberal hay en usted?”

David Boaz, vicepresidente del Cato Institute en Washington, en su libro Liberalismo. Una aproximación, intenta dar algunas pistas. Se adentra en su historia desde la antigüedad clásica hasta el presente, para luego preguntarse por nuestros derechos, la dignidad del individuo, el pluralismo, la tolerancia, la ley y la constitución, el papel de la sociedad civil, el proceso de mercado y la naturaleza del gobierno junto a la obsolescencia de un Estado que ha dejado de ser un instrumento de libertad, pues se ha transformado en un fin en sí mismo que instrumentaliza cuanto lo rodea. Asegura su propio bienestar, obstaculiza el de las personas y se cree con el poder de decidir por nosotros. Nos cobra impuestos, quiere regular qué comemos, cuándo fumar e incluso qué estudiar. En ese sentido, nos recuerda el papel fundamental de la familia y el error al creer que las decisiones de gobierno puedan suplantar a los padres a la hora de determinar qué enseñar a los niños. Recordando a Mark Twain: “Nunca permito que lo que he aprendido en la escuela interfiera en mi educación”.

El libro es optimista respecto del futuro del liberalismo. Ello debido a que durante el siglo XX se pusieron en práctica todas las alternativas anti liberales, tales como el fascismo, el socialismo, comunismo, Estado de bienestar, y ninguna de ellas consiguió traer la paz, la prosperidad y la libertad al mundo. Es decir, el fracaso de los gobiernos ha sido proporcional al grado de coerción ejercida y a la magnitud de las promesas realizadas.

Por tanto la clave está en seguir un camino que conduce simultáneamente a la libertad individual y al crecimiento económico. Con el tiempo, las estructuras institucionales y el capital humano adquirirán más importancia que la que hoy se concede al petróleo; y el grado de avance por ese camino, dependerá de nuestra confianza en la sociedad civil y en el proceso del mercado.

Muchos movimientos políticos prometen utopías e insisten en que si se ponen en marcha sus programas, viviremos en un mundo ideal. El liberalismo ofrece más y menos. ¿Quién debe tomar la mayoría de las decisiones? ¿Los individuos o el gobierno? Para el liberal, son los individuos los únicos que toman decisiones y son responsables de sus actos. Por supuesto que forman grupos para crear y deliberar, pero es la mente individual la que toma la decisión en última instancia. El individuo tiene derechos que le son inherentes a su naturaleza, y el orden espontáneo de la sociedad es resultado de millones de individuos que interactúan e intentan buscar sus propios beneficios a través de la cooperación con otros, casi siempre con resultados mejores que las que toma el legislador. Al decir de Pedro Schwartz en el prólogo: “Sólo la competencia y la claridad informativa disciplinan el natural interés propio de los individuos. Sólo en el capitalismo reinan la información y la competencia como en ninguna otra parte”.

Si es usted liberal, socialdemócrata, conservador o autoritario, dependerá de cuánto conceda a la libertad personal y a la libertad económica. Nunca hay resultados perfectos, pero este libro es una invitación a reflexionar sobre el orden espontáneo versus el gobierno coercitivo.

Frase destacada: “Una diferencia esencial entre liberalismo y socialismo radica en que este último no tolera la práctica de la libertad, mientras que el liberalismo acepta sin problemas las opciones socialistas”.

Se lo recomiendo a: “los liberales que son conservadores y a los conservadores que se creen liberales”.