El pueblo tarda pero no olvida

Desde la noche del domingo 23 de febrero las y los ecuatorianos hemos escuchado una serie de justificaciones, planteamientos y comentarios señalados desde varios representantes de Alianza PAIS, con el objetivo de justificar lo que han denominado como un revés político en las elecciones de la Alcaldía de Quito.

Pero al pasar el tiempo se ha visualizado que esta ha sido una derrota que ha cubierto a varias provincias y ciudades del país, el movimiento gobiernista perdió sus principales bastiones electorales, como lo son Azuay, Imbabura, Manabí, El Oro. Y tal como va el conteo oficial, podría afirmar que de las 10 ciudades con mayor población, apenas gana en Durán y de las 24 capitales de provincia pierden en 20; de las 23 prefecturas y viceprefecturas provinciales pierden en 14. Está claro que la derrota política y electoral del correísmo es general y de seguro le va a pasar factura en este nuevo periodo.

Hoy se manifiesta que los “errores de campaña” son los culpables de los resultados electorales obtenidos y para remendarlos los integrantes del gabinete ministerial han presentado sus renuncias voluntarias previo pedido del primer mandatario. Con esta medida el Gobierno pretende dar un mensaje a la sociedad de “refrescar los estamentos públicos”. Mas en el fondo se busca ocultar aspectos centrales, como la pésima gestión de las administraciones verdes, obras incumplidas, el no solucionar problemas básicos de las ciudades, incapacidad, arrogancia y muchos más, que se han convertido en los motivos primordiales para que la ciudadanía no les respalde en esta elección.

La derrota electoral que ha sufrido el oficialismo rompe el mito de la invencibilidad de Correa, y Alianza PAIS ha dejado de ser la fuerza política hegemónica. Diga lo que se diga, la derrota arrastra consigo al propio presidente, ministros y asambleístas ya que varios de ellos asumieron el papel de candidatos como es el caso de Gabriela Rivadeneira, Virgilio Hernández, Corcho Cordero, Marcelo Aguiñaga, José Serrano, etc.

El principal candidato de estas elecciones seccionales fue, sin duda, Rafael Correa Delgado, presidente de la República. Su acción marcó el tono del debate político, la realidad por la cual atravesaban varios de sus candidatos lo llevó a hacer campaña, no solo participando en la foto del afiche, sino también saliendo a recorrer el país pidiendo el voto para su movimiento, convirtiéndose en el principal protagonista en varios spots y asumiendo el papel de estrella en los cierres de campaña.

Lo suscitado el 23 de febrero marca una nueva situación política donde se caracteriza el agotamiento del discurso y la propaganda oficial, la pérdida del miedo de las y los ciudadanos, quienes esta vez han rechazado la incapacidad y abuso de los gobiernos seccionales. Pero también un importante sector de la población expresó en su voto el rechazo a la arrogancia y autoritarismo del Gobierno, contra la explotación del Yasuní, el decreto 16, la criminalización médica y de la lucha social, así como la injusta sanción a Bonil. No hay duda de que nuestro pueblo tarda pero no olvida, y en estas elecciones se las cobró.

El mensaje está dado, al régimen le corresponde minimizarlo o admitir que hay una realidad más allá de “errores electorales”.

http://www.eluniverso.com/opinion/2014/03/04/nota/2282891/pueblo-tarda-no-olvida

Ecuador aprueba la Nueva Constitución con el 70% de los votos

Guayaquil, 28 de septiembre de 2008.- El presidente de la República, Rafael Correa, recibió a las afueras de la Gobernación del Guayas los resultados emitidos por CEDATOS donde el ‘sí’ obtuvo el 70 por ciento de los votos emitidos en el referéndum aprobatorio 2008 celebrado este domingo 28 de septiembre para conocer la voluntad de la ciudadanía ecuatoriana sobre la aprobación al proyecto de nueva Constitución redactada por la Asamblea Nacional Constituyente.

Así lo refleja una encuesta a boca de urna –exit poll- realizada para Ecuavisa por la encuestadora Cedatos, que indica que los votos contra el proyecto de la nueva Constitución suponen un 25 por ciento mientras los nulos representan el 4 por ciento y los blancos suman el 2 por ciento.

Los datos fueron acogidos con aplausos, abrazos y satisfacción por el Presidente de la República, Rafael Correa, desde Guayaquil, donde le acompañan el Vicepresidente  de la República, Lenín Moreno; el Secretario de la Admnistración Pública, Vinicio Alvarado; el Gobernador del Guayas, Leonardo Vicuña y más autoridades del Estado.

El Primer Mandatario advirtió que “han de estar tratando de escamotear los votos”, por lo que exhortó a la ciudadanía ayudar al Tribunal Electoral del Guayas, ir  al Central de Alianza País para contribuir al nuevo triunfo histórico.

Fuente Presidencia de la República

Ecuatorianos votan por Proyecto de Constitución que apuntala poder de Correa

Unos 9,7 millones de ciudadanos deberán acudir a las urnas en una jornada que arrancó hacia las 07H00 locales (12H00 GMT) y se extenderá hasta las 17H00 locales (22H00 GMT).

“Estos procesos eleccionarios no son otra cosa que el reflejo de una patria, incluso en América Latina, en plena de democracia, pero también en plena ebullición”, dijo Correa en la ceremonia de inauguración de la consulta.

Las más recientes mediciones, divulgadas la noche del sábado, vaticinan que la propuesta oficialista será aprobada con un 60% de los votos en promedio, aunque mostraban una indecisión de 21%.

Las votaciones cobran especial expectativa en Guayaquil, la ciudad más próspera y poblada del país, donde Correa enfrenta una posible derrota que de concretarse podría convertir a la urbe en un foco de desestabilización como el que desafía a su aliado boliviano Evo Morales en Santa Cruz.

“La decisión que tome hoy día el pueblo ecuatoriano definirá el modelo de sociedad en el que viviremos en adelante”, expresó el jefe de Estado, subrayando que la campaña “fue dura y tremendamente polarizada”.

El proyecto incorpora reformas que habilitan la reelección presidencial (con lo que Correa podría quedar en el poder hasta 2017), cambian el modelo de libre mercado por uno social y solidario, y prohíbe la instalación de bases extranjeras.

Con una popularidad que ronda el 70%, el mandatario de 45 años espera un respaldo mayoritario que le permita asentar las bases del llamado “socialismo del siglo XXI”, la corriente ideológica que también alienta su aliado venezolano Hugo Chávez aunque con marcadas diferencias sobre todo en política económica.

Los obispos católicos, la derecha y sectores empresariales se oponen a la iniciativa constitucional alegando que concentrará el poder en Correa, amenaza la propiedad privada, recorta las autonomías municipales y deja abierta la puerta a la legalización del aborto y el matrimonio entre homosexuales.

La OEA, la Unión Europea (UE) y el Centro Carter vigilan el proceso y pese a las sospechas de la oposición, han descartado que exista un fraude en marcha.

El alcalde de Guayaquil, Jaime Nebot, ha anticipado que profundizará el modelo autonómico municipal en caso de que el proyecto sea rechazado en su ciudad.

Antes de votar, Correa aseguró este domingo que respetará y hará respetar los resultados. “Serán una orden que cumpliremos con responsabilidad histórica, que respetaremos y haremos respetar con todas las herramientas de la democracia”, sostuvo.

También advirtió que “se debe tener claro que no se está votando a favor o en contra de un gobierno, que no es la elección de un presidente o de un alcalde”.

Pero los analistas como Simón Pachano, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, creen que las votaciones son realmente un plebiscito sobre la gestión de Correa.

“Aunque gane con pocos puntos, él va a actuar con toda la fuerza y va a seguir adelante con su programa, lo que puede incidir en que haya todavía menos oposición”, afirmó el experto a la AFP.

En las zonas indígenas la percepción es la misma. “Voto porque todo el mundo está por el Sí, porque Correa está a favor de los pobres; él no está a favor de los ricos”, dijo María Elena Calasulli, de 54 años, quien madrugó para sufragar en Cangahua (50 km al norte de Quito).

ATENCION – La ley prohíbe la divulgación de encuestas en Ecuador