El SI le da a PAIS el manejo de los organismos de control

El SI le da a PAIS el manejo de los organismos de control

Referéndum. El Régimen de Transición, un esquema incluido en el proyecto de Constitución, otorga a la Asamblea oficialista el control del Legislativo y el manejo de la conformación de otras tres funciones y de organismos de control.

El próximo 28 de septiembre no solo se votará por una nueva Constitución. También, si se aprueba la Carta Magna, se dará paso al llamado Régimen de Transición, que inmediatamente declarará  “terminados” los periodos de los 31 magistrados de la Corte Suprema de Justicia (CSJ), dará por “concluido” el trabajo del Congreso elegido el 15 de  octubre del 2006 y armará los organismos que deberán organizar y vigilar los comicios generales del 2009: el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Contencioso Electoral.

De triunfar el Sí, independientemente del porcentaje que obtenga esta opción en las urnas, la Constituyente –dominada por el movimiento gobiernista PAIS, que en las elecciones de asambleístas, el 30 de septiembre del 2007, captó 80 curules– se reinstalará para elegir de entre su seno a los integrantes de la temporal Comisión Legislativa, que durante el Régimen de Transición tendrá las funciones de un Congreso.

En una encuesta realizada por Perfiles de Opinión la semana pasada, el 0,3% dijo conocer con precisión de qué se trata este Régimen.

Treinta y dos semanas para terminar el trabajo constituyente y, justo en la última, Acuerdo PAIS presenta al pleno el llamado Régimen de Transición, un texto de 30 artículos que incluso la mayor parte  del bloque oficial conoció por completo al final del proceso y que fue agregado a  la nueva Constitución, pero no como ordena el reglamento  de la Asamblea, pues no fue elaborado por ninguna de las diez mesas.

Es un sistema inédito en la historia republicana del país y, de ganar el Sí en el referéndum del próximo 28 de septiembre, cambiará  tres de los cuatro organismos que hoy conforman los poderes del Estado:  Legislativo, Judicial y Electoral, en donde el Gobierno -al menos constitucionalmente- no tiene garantizado el control absoluto. No se modifica al  Ejecutivo, encabezado por Rafael Correa.

En la papeleta de votación, sin embargo, no consta ninguna pregunta independiente para aceptar o rechazar este proceso. Ahí se plantea una sola  interrogante: ¿Aprueba usted el texto de la nueva Constitución Política de la República elaborada por la Asamblea Constituyente?

Para definir estas reglas del  juego, la presencia del Gobierno en la Asamblea -a través del buró político de PAIS- fue clave y cada vez más continua y evidente. Los ministros Ricardo Patiño (Política), Fernando Bustamante (Gobierno), Javier Ponce (Defensa) y el secretario de la Senplades, Fander Falconí, siguieron el proceso de aprobación en Montecristi. El  30 de julio pasado, un televisor ubicado en el segundo piso del edificio administrativo, junto al plenario, les dejó ver la votación final del documento en el que se basará la Asamblea para  reinstalarse cinco días después de proclamados los resultados del referéndum.

Las reuniones con delegados del Gobierno fueron permanentes. Incluso se conformó una comisión de asambleístas -entre ellos, Fernando Salazar, María José Carrión y Trajano Andrade- para que trabajen en una propuesta. El grupo viajaba constantemente a Quito para reunirse con el buró encabezado por Correa. Por ejemplo, la madrugada del 13 de julio, en una reunión en la Base Aérea, se acordó el “receso” de la Constituyente y que los asambleístas que se queden en el Congresillo  puedan luego ser candidatos.

Otros asambleístas se encargaron de los diálogos internos. María Paula Romo, por ejemplo, organizó tres reuniones con los jefes de bloque  para hacer un primer sondeo de la situación. Patiño, en cambio, se reunía con la bancada. El 10 de julio se repartió  un borrador del calendario de comicios para la transición, en donde ya se hablaba de la elección presidencial y la labor del Congresillo de mayoría correísta que, según el sistema, asumirá  las funciones que la nueva Constitución le otorga a la futura Asamblea Nacional -que reemplazará al Congreso- y podrá dictar leyes, fiscalizar, conformar órganos de control y crear  entes como el Consejo de Participación Ciudadana que organizará las comisiones que elegirán a las nuevas autoridades.

Entre los asesores y asambleístas de PAIS circulaban documentos con  diferentes versiones sobre cómo sería el periodo de transición (al inicio  se restringía al ámbito legislativo y luego a otros poderes), pero no fue hasta el 17 de julio que el entonces titular de la Asamblea, Fernando Cordero, oficializó un borrador de solo 25 artículos.

Uno de ellos incluso “rescata” una propuesta que  los propios asambleístas de PAIS rechazaron  en el pleno: la intromisión en  la CSJ. El 17 de julio -un día antes de la última jornada de debates, que se extendió hasta la madrugada del 19- el bloque oficial no logró los votos suficientes para destituir a un grupo de magistrados con la vigencia de la Carta Magna. En el apartado de transición, sin embargo, se recupera ese texto para, si gana el Sí, escoger por sorteo solo a 21 de los 31  jueces actuales, aunque primero se considerarán “terminados” los periodos de todos.

Pero quizás el principal cuestionamiento a la validez del Régimen de Transición, considera el ex asambleísta León Roldós, es que este  fue tramitado “fuera del plazo” e incluido  “delincuencialmente” en la Carta Política que el pleno  aprobó el 19 de julio, cinco días antes de la votación definitiva (el 24), tiempo que dispone el artículo 47 del   reglamento interno para que los constituyentes puedan leerla antes de la aceptación final.

Hasta el  19,  la Constitución tenía 444 artículos y 32  disposiciones:  30 transitorias, 1 derogatoria y 1 final. Entonces  comenzó a correr el plazo de cinco días. En ese texto no constaba el Régimen de Transición, que luego fue incluido  entre las  disposiciones derogatoria y  final. En otras palabras, si vota Sí a la  Carta Magna,   vota Sí a este sistema.

“Solo hasta el 19 se podían tratar textos constitucionales en el pleno porque ya empezaba a correr el plazo de cinco días para votar el 24, el último día de  la Asamblea. No se puede, legalmente, agregar nada más”, dice Roldós, quien presentó una denuncia en la Fiscalía por supuesta alteración de  documentos.

PAIS, sin embargo, justifica que el 19 se  armó  un texto -acogido  por el pleno- que señala que para el debate del Régimen de Transición no se sujetarán a los plazos previstos  para  la nueva Carta Política. Fue así que entre el 21 y 23 de julio -con el buró prácticamente instalado en Manabí- la mayoría gobiernista  aprobó este sistema.

“¿Cómo es que aceptan debatir después el régimen transitorio y luego   se lo quiere desconocer por supuestamente estar fuera de plazo?”,  se pregunta César Rodríguez.

“Es verdad”, dice Roldós, “podían tratarlo en el pleno, pero todo lo tratado después del 19  debían  convertirlo en mandato, en ley, en lo que sea, menos en texto  de la nueva Constitución. Nunca aclararon que iba a ser parte del texto constitucional”.

En este “tira y jale” el   documento que se someterá a referéndum  no se ha  publicado en el Registro Oficial, órgano que difunde los actos normativos que deben ser conocidos por el país. El Tribunal Supremo Electoral (TSE) solo envió la pregunta y no el texto, a diferencia de lo que sí hizo con el estatuto de instalación y funcionamiento de la Asamblea, aprobado en la consulta  del 15 de abril del 2007.

Si bien el régimen  es un conjunto de reglas que se aplican entre el término de labores de la Asamblea y la vigencia de la nueva Carta Magna con la posesión de las nuevas autoridades, su incidencia  podría  durar años. “En el peor de los escenarios para el Gobierno, si pierde las elecciones de Presidente y  la Asamblea Nacional, entre cuatro y seis años; en el mejor, si gana, hasta diez”, considera César Montúfar,  del movimiento Concertación Nacional, pues en la transición se armarán las reglas del juego y concursos para elegir a las autoridades definitivas.

Mientras tanto, la campaña oficial por el Sí no divulga las normas del Régimen de Transición. Solo el 0,3% conoce que, junto al proyecto de Carta Magna, votará  por la vigencia inmediata de este sistema, según una encuesta que realizó Perfiles de Opinión a pedido de este Diario. El sondeo revela que el 75,3% ni siquiera sabe en qué consiste y el 24,7% restante ofrece variadas respuestas  como “cambio radical”, “tiempo de espera”, “alargar el Gobierno”… Apenas un 2,9% responde que luego de la aprobación de la Constitución se instalará un Congresillo.

Artículos para la transición

Art. 17.- Se declara concluido el periodo de los diputados elegidos el 15 de octubre del 2006. La Asamblea se reunirá cinco días después de proclamados los resultados del referéndum para conformar la Comisión Legislativa y de Fiscalización.

Art. 18.- La Asamblea  designará a quienes transitoriamente integrarán  el Consejo Nacional Electoral y el Tribunal Contencioso Electoral. Sus miembros  serán reemplazados por quienes resulten ganadores en los concursos una vez concluido el proceso electoral.

Art. 21.- A los 10  días de proclamados los resultados del referéndum terminan los periodos de los 31 magistrados de la CSJ. El Consejo Nacional Electoral organizará un sorteo público entre los 31  magistrados  para escoger a los 21 jueces que se encargarán de la Corte Nacional de Justicia hasta que se designe a sus titulares.

Art. 25.- Una vez constituidas las nuevas funciones Legislativa, Ejecutiva y de Transparencia y Control Social, se organizará la comisión  que designará a los magistrados de la Corte Constitucional. Cada función propondrá al menos 9 candidatos. El Consejo de Participación Ciudadana dictará las  normas del concurso.

Art. 29.- La Comisión Legislativa, a  los 15 días, iniciará el concurso público de oposición y méritos para la designación al Consejo de Participación Ciudadana y Control Social que organizará las  Comisiones Seleccionadoras para escoger a las autoridades que establecen la Constitución y la ley. Mientras se dicta la ley, el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social reglamentará la conformación de las comisiones y dictará las normas de los concursos, que serán convocados luego de la posesión de los dignatarios de elección popular. Tendrá también la potestad de designar a los representantes de la Función de Transparencia y Control Social, en las comisiones ciudadanas seleccionadoras.

Fuente El Universo.com

One thought on “El SI le da a PAIS el manejo de los organismos de control

  1. Es tan obvio que siempre “se les va la mano” cuando se trata de algo con beneficios “para todos”. Que la constitución es para todos, entonces NOSOTROS podemos meter una pequeña ayudita aquí, una remendadita acá. Y así se perdió la constitucionalidad de una constitución a medias. O mejor dicho “en medias”. El régimen de transición se dará de ganar el “sí”. Según los oficialistas, que cualquier “error” (entiéndase cambio) se podría enmendar en ese plazo. Según Nebot si gana el “Sí” el no se va a lanzar de candidato… Según Correa eso es chantaje. Si gana el “No”, NO habrá régimen de transición… Lo cual es raro… Me hace pensar: o sea que todo fue para nada… entonces me voy por el “sí”. (es que no me queda otra, me digo… o sí?… siga leyendeo…) Tengo realmente UNA ELECCION?, me pregunto. La respuesta es NO. Ahora si este es el gobierno o simplemente el destino que está chantajeando al pueblo, no lo sé… Pero veremos: Otra afirmación del gobierno es que si gana el “no” el bono (que a muchos pobres les contenta) se irá. Que los mandatos (ya en acción, y en realidad algo positivos) regresarían a cero. Etc, etc. ¿Ahora quién chantajea a quién? Si gana el “no”… queda un gran vacío, una gran incógnita. Ahora el “no” no significa “no” a una nueva constitución. El “no” (incluído el “nulo”) es simplemente “no a esa constitución”. Por qué no habría una segunda vuelta, para la constitución? Por qué no habría una pregunta para el régimen de transición?? NO. Queda en las manos del señor Correa, y en la gracia del Señor Dios, si es que se daría paso a nuevos cambios. Por el momento todo está en una balanza que no encuentra su equilibrio. Y lo que me salta a la vista es la MAÑOSIDAD con la que “cositas” se han ido filtrando de poquito a poco dentro del proceso supuestamente más democrático de la historia ecuatoriana. Sin la transparencia, ya no es posible ver la realidad.

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