¡Exijo una revolución!

Autor Diego Pérez Ordóñez

Mis cada vez más escasos lectores, exijo una revolución. Se trata no de una revolución falsificada y diseñada para apuntalar el autoritarismo, sino de una revolución planteada para dividir el poder, para ponerle freno de amanse, para que el ciudadano pueda pedirle cuentas a los poderosos y no viceversa. Exijo una revolución en la que se respete el punto de vista ajeno, en la que el adversario político no merezca ultrajes, humillaciones y ofensas solamente por pensar distinto. Se trata, por tanto, de una revolución cuyos ingredientes sean la tolerancia, el respeto de las posiciones políticas de los terceros y el destierro de la prepotencia. ¿Será mucho pedir que me inviten a participar de una revolución constructiva y productiva, y no a una revolución de unos pocos, de un puñado de iluminados, una revolución cocinada en horno microondas por burós políticos?

Exijo una revolución con mirada al futuro, no una revolución anclada al pasado, aferrada a ideologías únicas, encaprichada con fórmulas políticas pasadas de moda, engolosinada con el poder, ebria con el dinero del petróleo, aferrada a popularidades transitorias. Exijo una revolución con perspectiva internacional, no una revolución que se mire el ombligo y crea cándidamente que Ecuador es el centro mismo del universo.

Exijo una revolución que derogue fronteras, que no nos encajone en los confines de estos páramos pavimentados, y que no nos haga creer que somos libres, soberanos, dignos, solidarios y luchadores. Merecemos una revolución con mensajes que no suenen a añejas clases de cívica: la patria, el suelo sagrado, héroes y tumbas… Creo que nos hemos ganado el derecho de reclamar una revolución inspirada por el Simón Bolívar de carne y hueso, meciéndose en una hamaca leyendo a Montesquieu, mirando a las estrellas y estudiando cómo echarse un polvo memorable. Me quedo, mil veces, con el Simón Bolívar librepensador que con el fantasma del Che Guevara.

Exijo una revolución progresista y no una contrarrevolución reaccionaria, tutelada desde el poder, vigilada por los ministros de Estado, supervisada por delegados áulicos. Exijo una revolución que construya instituciones sólidas y duraderas y no una revolución de coyuntura, apurada por los poderosos del momento, bosquejada para controlarlo todo, para saberlo todo, para tenerlo todo, obsesionada por concentrar y no por descentralizar, enloquecida por regular y no por liberar, una revolución de papel que busca acostumbrarnos rápidamente a ser ciudadanos lactantes del presupuesto estatal.

Exijo una revolución que genere confianza y no incertidumbre, en la que se pueda trabajar en paz y no ser del rebaño.

Nadie, creo yo, quiere vivir en la revolución del miedo, de la confrontación, de la crispación constante, de la dominación y de las miradas amenazantes. Exijo una revolución, plop.

Fuente El Comercio.com

One thought on “¡Exijo una revolución!

  1. CERDOS DERECHISTAS…
    ESTA TOKANDO SUS INTERESES…
    YA NO VAN A TENER PRIVILEGIOS
    ADIOS A SU MALDITO AMOR AL DINERO… ABAJO EL SUCIO NEOLIBERALISMO

    VIVA LA REVOLUCION
    VOTA SI…

    Amargados… dejen de buscar 5 patas al gato.. esta es una muy buena Constitucion…

    VOTA SI..
    QUITO POR EL SI…

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