La acusación de Correa evidencia las fricciones

El incumplimiento a tres compromisos acordados en reuniones entre el buró de Acuerdo País y la bancada de ese movimiento, es el origen de la acusación de “infiltrados” que el presidente Rafael Correa hizo el sábado a un grupo de asambleístas de la mayoría oficialista.

Lo que el ex presidente de la Asamblea, Alberto Acosta, calificó ayer como un “exabrupto” presidencial, terminó haciendo ayer más evidente la división al interior del bloque de gobierno entre quienes han mantenido una posición incondicional con el Ejecutivo y quienes se han identificado con posiciones más cercanas a Alberto Acosta.

La ocasión más notoria fue la del viernes pasado, en Manta. Allí se definió negar la jubilación de USD 30 000 para los maestros y la inclusión del quichua como idioma oficial. Pese al compromiso, la intención del régimen se vino abajo por falta de votos.

No solo eso: Alberto Acosta pidió que se reconsidere la negación de incluir al quichua como idioma oficial, a pesar de que el Ejecutivo había pedido que esa iniciativa no sea aprobada.
El viernes pasado, día de la votación, Acosta tuvo un comportamiento particular. No estuvo en la reunión del bloque y luego se acercó a la prensa para decir que no sería parte del ‘congresillo’, porque después del 25 de julio presentaría su renuncia irrevocable.

Incluso se acercó a felicitar a los maestros de la UNE.

Días antes, también votó en contra de la iniciativa de cesar a los 21 magistrados de la Corte Suprema. Acosta nunca estuvo de acuerdo con “meter mano a la justicia”. “Yo voté negativamente la vez anterior y me ratificaré en esa posición”, dijo ayer. Él plantea que se vaya toda la Corte, pero luego de seis meses con un concurso de merecimiento público. Esa postura ha sido ratificada por otros asambleístas como María Paula Romo y Fernando Vega.

Acosta, al igual que Mónica Chuji, votó a favor del magisterio y de la inclusión del quichua. Pero no es la primera vez que mantienen una posición contraria a la del Presidente.
Incluso, cuando Acosta conducía la Asamblea, en el bloque hubo claras divisiones entre su postura y la del Primer Mandatario.

Según una fuente oficialista, en la etapa de la aprobación de articulados en las Mesas, a muchos asambleístas les tocaba elegir entre seguir la tesis de Correa o la de Acosta.

Incluso, Mónica Chuji, presentó un informe de minoría en el tema del consentimiento previo de las comunidades para la explotación minera y petrolera. En esa ocasión, Correa hizo nuevamente un llamado a los asambleístas que no siguieran la tesis del bloque para que se fueran.

Anteriormente, Diana Acosta y Rossana Queirolo salieron de ese bloque.

Ayer, Acosta se refirió al calificativo de “infiltrados” hecho por Correa. “Es un exabrupto del Presidente llamar así a quienes formamos parte de un proceso de lucha que ha tomado mucho tiempo. Estamos mucho antes que el Presidente en las batallas por transformar el Ecuador”. Con la sonrisa que le caracteriza, Acosta dijo que seguirá siendo un filtrado a su llegada a Ciudad Alfaro, ayer al medio día.

Entrevista
César Rodríguez, El Segundo Vicepresidente habla de las fisuras en País.

‘Los consensos no se respetaron’

Redacción Política

¿Comparte el calificativo de ‘infiltrados’ que el presidente Rafael Correa empleó para referirse a ciertos asambleístas de A. País?

La crítica (del Presidente) ha sido al hecho de romper una norma que nos ha permitido funcionar todo este tiempo. Una vez que se logra consensos en el bloque, eso se respeta y las minorías en una decisión de cualquier tipo la respetamos.

¿Son infiltrados o no?

El tema no va por calificativos. Va por construir una nueva ética política y cumplimiento de acuerdos, y aún cumplirlos sabiendo que puede tener costos políticos.

¿Y cómo tomó el bloque oficialista de Acuerdo País las palabras del presidente Correa?

Ahí ya se juegan visiones particulares sobre la forma de procesar el conflicto político interno, que no podemos esconder. Esas visiones se han expresado entre Alberto Acosta y Rafael Correa.

Usted ha defendido la tesis de reorganizar a la Corte Suprema de Justicia, ¿desde allí ya hubo división en la bancada oficialista?

Los sectores opuestos que están en Acuerdo País filtraron esa información. Fue una jugada que tenía ese fin.

¿Quiénes específicamente? ¿Asambleístas como María Paula Romo, Alberto Acosta?

No voy a dar nombres, pero aún están en el bloque. Y aún discrepamos.

¿Por qué en la jubilación de los maestros, el bloque se fisuró?

En determinado momento hubo un trabajo exitoso del Movimiento Popular Democrático (MPD) exitoso, en una lógica de cabildeo particular. Allí prevalecieron intereses aún de corporación sobre los intereses de A. País.

¿En el pedido del quichua como idioma oficial habían firmas de apoyo de varios de sus coidearios?

Allí se recogieron firmas antes de que haya un consenso en el bloque. La reconsideración de Alberto Acosta no fue el consenso al que se había llegado.

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