OEA: Cumbre de expectativas

Por Hernando Salazar

La Organización de Estados Americanos (OEA) cumple 60 años en medio de las expectativas por su papel para superar la ruptura diplomática entre Colombia y Ecuador; por lo que pueda hacer en la crisis de Bolivia, y, también, sobre su futuro frente a nuevas alianzas, como el Alba y Unasur.

El papel de la OEA en la crisis andina, desatada en marzo pasado y que involucró a Colombia, Ecuador y Venezuela, es uno de los principales atractivos de la 38 Asamblea General que comienza este domingo en Medellín, la segunda ciudad de Colombia.

A pesar de los buenos oficios de la organización, hasta el momento las relaciones diplomáticas entre Quito y Bogotá siguen rotas, luego de una incursión colombiana en Ecuador que terminó con la vida de Raúl Reyes, tercero al mando de la guerrilla de las FARC.

El Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, anunció que le presentará a la Asamblea un informe sobre lo que ha hecho su organización para superar la crisis entre los dos países vecinos.

Aunque la canciller ecuatoriana, María Isabel Salvador, anticipó antes de llegar a Medellín que lo más probable es que el re-establecimiento de relaciones con Colombia sea inicialmente a nivel de encargados de negocios, por ahora no está previsto que se reúna aquí con su colega de Colombia, Fernando Araujo, quien sí lo hará con su similar de Venezuela, Nicolás Maduro.

Como estos, habrá muchos más encuentros bilaterales entre los cancilleres que vinieron a la Asamblea de la OEA, cuyo tema es Juventud y Valores Democráticos y donde los dos grandes ausentes serán Condolezza Rice, de Estados Unidos, y el dimitente ministro de Canadá, Maxime Bernier.

Después de la Organización de Naciones Unidas, la OEA, nacida en mayo de 1948, es el segundo organismo internacional más antiguo.

Sin Cuba

A pesar de que agrupa a 35 estados y constituye un foro político permanente, a la OEA se le sigue reclamando por la ausencia de Cuba, un estado que fue expulsado a principios de 1962, en plena Guerra Fría, gracias, en gran medida, a las presiones del gobierno de los Estados Unidos.

A lo largo de estas seis décadas la OEA ha tenido que soportar las críticas de quienes consideran que es un organismo donde se ha sentido mucho la presencia tutelar de los Estados Unidos, que es el país que más aporta a su presupuesto de funcionamiento.

Cuba ha entrado a formar parte de la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que agrupa a Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela, y que fue impulsada por el presidente de este país, Hugo Chávez.

Aunque se trata de una alianza pequeña y acusada de ser partidista, porque solo agrupa a países gobernados por la izquierda, el ALBA cuenta con un ingrediente fundamental: el respaldo de la chequera de Venezuela, un país que le saca provecho a los buenos precios internacionales del petróleo.

No obstante que diplomáticos cubanos con los que habló BBC Mundo insisten en que al gobierno de la isla no le interesa regresar a la OEA, otros expertos señalan que es contradictoria la ausencia de ese país.

Así lo señala, por ejemplo, la profesora Sandra Borda, del departamento de Ciencia Política de la Universidad de los Andes, de Bogotá.

“Uno de los puntos clave de la organización es la promoción de la democracia. Y uno no entiendo cómo, si todo el mundo quiere que Cuba sea democrática y transite hacia un sistema político mucho más abierto, la estrategia sea sacarla de la organización”, dice Borda.

“Mejor cooptación que confrontación”

La experta subraya que la Guerra Fría se acabó y que “es el momento de que la OEA piense en una estrategia más cercana a la cooptación que a la confrontación, en lo que tiene que ver con Cuba”.

Eso se intentó en la segunda mitad de los años 90, cuando estuvo en la Secretaría de la OEA el ex presidente colombiano, César Gaviria, pero no tuvo éxito. En ese entonces, Cuba dijo que volvería a la organización si se lo pedía “el conjunto de países”. Y eso no ocurrió.

Juan Fernando Londoño, quien trabajó para Gaviria en la OEA, declara a BBC Mundo que “la OEA va a seguir sin Cuba hasta cuando Cuba regrese a la democracia”.

Según Londoño, “luego de la firma de la Carta Democrática (en 2001) es prácticamente imposible que Cuba regrese a la OEA sin ser una democracia. Y su regreso está en manos del gobierno cubano y de los cubanos, no tanto de la OEA en sí”.

Entre tanto, Borda dice que ningún país del Cono Sur fue sacado de la OEA cuando estaba bajo regímenes militares “aliados de Estados Unidos en la guerra contrainsurgente y en la lucha contra el comunismo durante la Guerra Fría”.

Por ahora, Cuba no está en la OEA, pero no se descarta que las cosas cambien más pronto que tarde, debido a la nueva correlación de fuerzas que hay en América y de lo que pueda pasar en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos.

Al fin y al cabo, la OEA no es más que el reflejo de sus respectivos gobiernos.

Fuente BBC Mundo

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