Sólo para nosotras

La red nunca deja de sorprendernos y encontré este nuevo blog muy interesante, con este primer artículo que nos deja una reflexión y sobre todo la decisión de acciones inmediatas en nuestras vidas.

Había un hombre vendiendo cangrejos en la playa, tenía dos cubos llenos de cangrejos vivos, uno de los cubos estaba cubierto con una malla y el otro destapado.
Una mujer le preguntó, -¿Por qué has tapado sólo uno de los cubos?-
El hombre le respondió, -es que vendo cangrejos de dos tipos, el cangrejo ecuatoriano y el cangrejo japonés, el cangrejo japonés continuamente trata de saltar y de salir del cubo y si no llega hacen una cadena, se apoyan unos a otros y todos logran salir, por eso tuve que ponerle una tapa.-
-¿Y el otro?-
Ah, el otro es el cubo lleno de cangrejos ecuatorianos, esos también tratan de escaparse, pero lo tengo destapado. -¿Y por qué?-
Porque cuando uno de los de arriba trata de saltar, los de abajo lo agarran y así ninguno escapa.

Cada una de nosotras lidiamos a diario con la envidia, la nuestra y la que sienten las demás. -Ah no, yo no soy envidiosa- es lo primero que pensamos.
Envidia es el deseo de lograr lo que otro logró, y como aún no lo alcancé me quiero vengar. Entonces lo jalo de alguna parte trato de tirar su imagen al piso. ¡Ah sí, tiene plata!, ¿pero viste cómo le va con el marido? o, ¡Anda a saber con cuántos se acostó para llegar ahí!
No, aquí no pasa eso, somos todas amigas, solidarias, nos apoyamos trabajamos en equipo, ¿no? ¿Quién nos enseño a ser tan competitivas? ¿Por qué nos cuesta alegrarnos de los logros ajenos? Ayudamos hasta que vemos la amenaza de que el otro crezca demasiado y si pinta hacernos sombra, chau apoyo, chau solidaridad, inventamos una excusa, nos enojamos ¡y, listo! Por supuesto que el otro es el que cometió la burda equivocación.
Lo podés negar, de hecho estamos bastante acostumbradas, ya lo naturalizamos, ya es parte del paisaje, pero nos sigue sin dar resultados.
Dibujamos una sonrisa y le palmeamos la espalda, por la imagen viste, pero en el corazón se nos clava una espina amarga que nos contamina las emociones.
Para equiparar un poco la frustración que me produce “me vengo” auto engañándome a mi misma y “calmando” el nivel de angustia.

El legado social nos puso un precio muy alto por ser aceptadas, correctas, prolijas, cumpliendo los roles esperados…..están las que por un poquito de amor se aguantan cualquier maltrato, las que no se aguantan ningún maltrato pero maltratan a todo el mundo creyéndose muy superadas y van por la vida con una imagen de autosuficiencia tal, que nadie se atreve a enfrentarlas, las que anulan su necesidad y lo proyectan en el otro, entonces lo que logren los demás pasa a ser la satisfacción propia, ¡MEN-TI- RA!.

Cuando una mujer encuentra su verdadera pasión en la vida y lucha por conquistar su lugar, nada te saca de allí, porque naciste para eso, puede haber cambios en lo físico, lugares, pero si tú sabes que sabes que naciste para eso, NADA NI NADIE TE LO PUEDE ROBAR.
La competencia es una excusa que nos metieron para sacar beneficio de nosotras, pero de ninguna manera es la verdadera motivación. Redireccionemos la competencia, hacia nosotras mismas, rompiendo cada día mis marcas, ese es el verdadero sentido de dignidad. Cuando corres tu carrera y la ganas, nadie te saca lo ganado, te da el ánimo suficiente para ir por más.


Conectarnos con nuestra parte oscura, con lo que no quiero reconocer, acepta que te fue mal por ahí, que no te funciona ser de esta forma, y cambia tu forma de pensar con respecto a eso. Pone una idea nueva motivadora, fíjate que otras lo lograron, que no es imposible, que hay un estado de libertad interior, es el primer paso para aceptarme, para hacer las paces con mi rugir interior, somos leonas, pero debemos saber rugir en el lugar correcto.


Enójate, pero enójate bien, enójate contra lo que te quieren imponer, contra lo que se espera de vos pero que no va con vos, contra lo que haces sin pensar por que lo haces, contra el formato que nos vendieron y nunca nos funcionó, contra todo lo que hasta hoy te tiene cautiva, contra todo lo que te de esa horrible sensación de ahogo, de que si no tienes al otro no podes, esa niñita débil y dependiente se tiene que ir para entrar a disfrutar de ser una mujer fuerte, tienes el potencial dentro tuyo, soltalo, te vas a sorprender!!!

¡Un abrazo a todas las mujeres fuertes del Ecuador!

Tomado del blog de Tania Kurdyla

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