Carta de Cesar Montufar al candidato de Alianza País

Domingo, 16 de septiembre de 2007

Economista

Alberto Acosta

Primer Candidato Nacional Acuerdo País – Lista 35

Querido Alberto:

Lamenté profundamente tu no comparecencia al programa Cero Tolerancia el domingo pasado como sucedió semanas atrás cuando no respondiste a la invitación que Jorge Ortiz te hiciera para que debatamos sobre el tema recursos naturales en la nueva Constitución. Lo lamenté, no tanto porque me hubiera encantado debatir contigo varios temas en los que quienes formamos parte de la Lista 51 discrepamos con los de la 35, sino por los cientos de candidatos, buenos candidatos -honestos y con propuesta- de muchísimas listas que tienen muy pocas oportunidades por fuera de la confusión de las franjas electorales y que tienen mucho que decir y claman por un espacio. Recordé cómo hace diez años, cuando tú y yo fuimos también candidatos a la Asamblea Constituyente, debatimos muchísimas veces en radios pequeñas, aprovechando de cuánta oportunidad se nos presentaba. Qué hubiéramos dicho, mi querido Alberto, si Osvaldo Hurtado, candidato más opcionado en aquellas elecciones, se hubiera rehusado a debatir; si, atendiendo al consejo de sus asesores, se hubiera escondido. Creo que tú y yo hubiéramos coincidido en la crítica más agria.

Pero más lamenté tu ausencia porque con ella se dejó entrever algo terriblemente equivocado en la “estrategia electoral del Gobierno”. Digo “estrategia electoral del Gobierno” porque sé que la decisión de no asistir no pudo ser tuya -jamás Alberto Acosta rehuiría un debate–sino de aquellos “expertos de publicidad” y marquetineros electorales que asesoran al Gobierno, beneficiarios, además, de los jugosísimos contratos que les debe pagar la millonaria campaña propagandística del mismo, y para quienes, como es evidente, esta campaña para la Asamblea debe reducirse a una simple oposición entre el Presidente y los demás, por fuera de cualquier debate, más allá de cualquier exposición seria de ideas, lejos, lejísimos, del respeto más elemental a los ciudadanos que sí creemos que en el país se puede discutir, coincidir y discrepar limpiamente.

Me dolió, Alberto, no ver reflejada tu voluntad sino la asesoría de marqueteros electorales; me dolió pero sobre todo me preocupa y nos preocupa a muchos que la “lista ganadora” que tu encabezas haya adoptado la estrategia de escudarse bajo la figura presidencial y la maquinaria del Estado y que quien la encabeza, el amigo al que he conocido en el debate político y académico, con el que he discrepado y coincidido tantas veces, hoy no aparezca sino como quien abraza una sonrisa, sin voluntad de actuar por fuera de quienes han decretado que en esta campaña no se va a debatir más sino que todo va a ser el protagonismo abrumador del Presidente, pues él es una marca vendida y solo él, con los recursos del Estado detrás, podría lograr que la 35 alcance mayoría.

El problema de tu “disciplina táctica” es que en esta contienda electoral el líder de la tendencia que representas ya no puede ser el Presidente sino que debes ser tú. No puede ser el Presidente porque él es no es candidato ni será asambleísta y lo mejor para la Asamblea sería que se garantice que ésta sea un espacio autónomo e independiente de todo poder constituido; un espacio libre para adoptar sus propias decisiones y llegar a sus propios consensos. Cualquier interferencia externa, así sea la mejor intencionada, la desvirtuaría. Si hoy Correa es el actor principal de la campaña, lo será también de la Asamblea y ésta dejará de ser el espacio de transformación democrática que todos buscamos para constituirse en un simple instrumento del Gobierno. En ese momento, todo lo que hemos construido en torno a la Asamblea como posibilidad, desde posiciones diversas y con plurales expectativas, se desplomará y el país solo retrocederá en su proceso de reconstrucción democrática.

Si ello llegara a ocurrir, el responsable político no será tanto el Presidente, que hoy no hace más que reflotar en su vanidad personal, ni las agencias publicitarias, que se habrán forrado de plata para los próximos años, sino tú que bien sabes de lo que estamos hablando. Tú, mi querido Alberto, que dejaste que el márquetin electorero que tanto hemos criticado se imponga sobre las necesidades del país; tú que, no entiendo por qué razones, renunciaste a liderar con el conocimiento y entereza que te hemos conocido la posición de Alianza País en este proceso electoral. Te lo digo como candidato y como amigo; y, por ello, en las dos condiciones te insisto en la necesidad de que debatamos, no solo los dos sino con otros candidatos, sobre los temas fundamentales que los ciudadanos deben conocer antes de ir a las urnas el 30 de septiembre. Este es un derecho inalienable de los electores; un derecho ciudadano que nadie, ni el más experto maquetinero electoral ni el más genial publicista puede despojarnos con la complicidad de los candidatos. Para este debate sugiero tres temas que, considero, son los fundamentales:

-Educación, salud y seguridad social

-Estatización o ciudadanización de los recursos naturales

-Democracia y construcción de un Estado social de derecho

Insisto en el debate por la absoluta necesidad de que rescatemos la campaña del absurdo Correa-centrismo en que ha caído. Si no lo hacemos, más allá de ganar o perder las elecciones, de lograr o no la mayoría, se estará traicionando al mandato del pasado 15 de abril cuando el 82 por ciento de ecuatorianos convocó a la Asamblea. Te insisto en el debate porque, en caso de que persistas en no aparecer, persitas en escudarte en la sonrisa de quien no es candidato ni podrá considerarse dueño de la Asamblea, no quiero ser tu cómplice.

Con todo mi aprecio,

César Montúfar

Concertación Nacional Democrática – Lista 51

2 thoughts on “Carta de Cesar Montufar al candidato de Alianza País

  1. Tal como le había sucedido a Salvador Allende, la tercera vez que Borja intentó llegar a la Presidencia fue la vencida. Sería una cruel paradoja que fuera el propio Borja quien iniciara la contrarrevolución que llevaría a otro Fidel (a diferencia del caribeño, éste amante de las sombras, de derecha y clerical) a constituirse en el poder detrás del trono. Un poder duradero: mientras en Ecuador los presidentes se suceden, devorados por una crisis endémica (¡nueve en una década!) el poder del banquero Fidel Egas Grijalva se acrecienta.

    El origen de la fortuna de Fidel Egas se remonta a la crisis del Banco de Colombia, en 1984, cuando ese país era gobernado por el presidente conservador Belisario Betancur. Acusado de haber incurrido sistemáticamente en autopréstamos y otras prácticas de nula transparencia, el presidente del Banco de Colombia, Jaime Michelsen, se dio a la fuga refugiándose en Panamá. Michelsen controlaba la operación de la tarjeta Diners Club en Ecuador, en la cual era socio minoritario Fidel Egas. Aquella historia invirtió el peso específico de ambos: Egas le dio refugio en sus empresas a varios miembros del directorio del Banco de Colombia que se fugaron con Michelsen, y a la vez pasó a ser socio mayoritario de Diners Ecuador adquiriendo las acciones que hasta entonces pertenecían al Grupo Grancolombiano de Michelsen.

    Borja puso en manos de Egas la Reserva Monetaria Internacional (RMI) del Ecuador. Flor de empujón.

    El Banco Central del Ecuador depositó en el banquito de Nassau 38,7 millones de dólares, y al año siguiente una nueva remesa de 47,8. En total 86,5 millones de la RMI, es decir, del erario público.

    Una reserva trabajosamente reconstituida. Aunque Febres Cordero aseguró haberle traspasado a Borja una RIM de 57 millones de dólares junto con la banda presidencial, Borja dijo que no encontró un solo dólar de reserva sino, por el contrario, una deuda de 320 millones. En cualquier caso, los sucesivos ajustes económicos del 30 de agosto y del 30 de diciembre de 1988 habrán permitido reconstruirla, puesto que fue el propio Borja quien anunció a fines de ese año que la RIM tenía alrededor de cien millones de dólares.

    La decisión de depositar la parte del león de esta reserva en el banquito de las Bahamas no parece que haya sido tomada de apuro en el cónclave de Borja, Pachano, Morillo y Gallardo, tal como asegura la Historia Oficial. Al menos, el banquito devengaría intereses por el primer depósito desde casi una semana antes de que se celebrara.

    http://www.causapopular.com.ar/article1363.html

  2. El libro Narcos, Banqueros y Criminales de Juan Salinas fue un best seller cuando salio, no entiendo que tiene que ver con la carta de Cesar Montufar para Alberto Acosta, pero para que no digan derechista (lo cual no lo considero un insulto y que solo pongo los comentarios que me convienen) aqui publico este comentario de alguien que no desea revelar su identidad.

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